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Cambio
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climático
preparatorias de Durban durante
2011: que los grupos de poder
materializados por las industrias
más contaminantes del planeta
ejercerían una presión sin límites
para impedir que los gobiernos
aumentaran sus ambiciones en
materia de reducción de gases de
efecto invernadero a la atmósfera.
Tal como lo previmos al inicio
de la conferencia de Durban con
el reporte "¿Quién nos impide
avanzar? La presión de la industria
contaminante en la negociación
climática"¹, los intereses del sector
industrial más contaminante en
carbono harían todo lo posible para
debilitar el alcance de los acuerdos
que se necesitan para enfrentar al
cambio climático. Y nuevamente,
como ha venido ocurriendo en los
últimos años, Estados Unidos fue
el país que más trabajó para que la
COP 17 no fuera exitosa.
Canadá refrendó su intención
de no adoptar obligaciones de
reducción de gases contaminantes
en un segundo periodo de
compromiso bajo el Protocolo de
Kioto, que tendrían que empezar
a inicios de 2013. Peor aún,
Canadá anunció sin ruborizarse que
abandonaría el Protocolo de Kioto,
incluso sin haber cumplido sus
escasas metas.
La Unión Europea, China e
India --con más emisiones de CO²
a la atmósfera-- pudieron haber
tenido posiciones más duras en
torno al próximo régimen legal que
tiene que obligar a los países a
reducir sus emisiones después de
2012, pero optaron por diluirlas al
calor de las negociaciones.
México, ya sin el liderazgo
que tuvo con la presidencia de
la COP el año pasado, cuidó lo
más posible que el instrumento de
financiamiento (el Fondo Global
para el Clima) no naufragara antes
de empezar a operar. No obstante,
los esfuerzos no resultaron en llenar
el fondo del dinero que se necesita:
al menos cien mil millones de
dólares anuales a partir de 2020.
Más allá de los aspectos
técnicos de las decisiones
adoptadas en la COP 17, es claro
que para enfrentar la amenaza
del cambio climático se requiere
trabajar en dos frentes de forma
complementaria: el internacional
y el doméstico.
Internacionalmente, el marco
de Naciones Unidas, a pesar de
todo, es el lugar donde los países
deben tomar las decisiones que
sus ciudadanos les reclaman.
También existen otros foros que
no hay que perder de vista. En
2012 habrá dos de importancia
relevante: la reunión de las veinte
economías más ricas del mundo
(G-20), y la del aniversario número
20 de la Conferencia de Medio
Ambiente de Río de Janeiro (Río
+20). Ambas ofrecen oportunidades
para obligar a los jefes de estado
a responsabilizarse y actuar de
manera decisiva contra el cambio
climático y sus impactos.
1
http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/cambio_climatico/res-ejec-quien-nos-impide-avanzar.pdf
En la playa de Durban, Sudáfrica, activistas
de Greenpeace montaron un ventilador
eólico para lanzar un mensaje a los políticos
reunidos en la cumbre del clima, a fin de que
impulsaran el financiamiento para fuentes
renovables de energía.
© Sha
yne Robinson / Greenpeace