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Fragmento del discurso de clausura de la Conferencia de la
Juventud (COY) en Durban, Sudáfrica, el 27 de noviembre de 2011.
--Director Ejecutivo de Greenpeace Internacional--
"los jóvenes no son los líderes del mañana, sino los
líderes de hoy".
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Un claro ejemplo de la fuerza e ímpetu de la
juventud durante las negociaciones fue cuando Abigail
Borah, una chica de apenas veinte años, originaria de
Estados Unidos y representante de la organización
"SustainUS", avergonzada por la postura de su país,
interrumpió en la plenaria a uno de sus delegados.
Se puso de pie y sin ayuda de un micrófono dio un
discurso por demás inspirador y conmovedor; entre
lágrimas dijo estar asustada por su futuro, pidió que
se actúe de inmediato, antes de que sea demasiado
tarde, y en nombre de los y las jóvenes de todo el
mundo pidió líderes que realmente se comprometan
con cambios reales y no con simple retórica. Al
terminar, los guardias de seguridad la sacaron del
recinto en medio de los aplausos de la mayoría de los
asistentes, le retiraron su gafete y la expulsaron de
las negociaciones.
Los voluntarios y voluntarias de Greenpeace no
fueron la excepción; personas de muchas partes
del mundo acudieron a Sudáfrica para apoyar en
las actividades que se realizaron en el marco de la
Conferencia. Todos los días había algo que hacer
en el campamento, desde pintar mantas y preparar
escenografías para las acciones, hasta escalar el muro
de un hotel para desplegar un mensaje contra las
empresas contaminantes.
Jóvenes mexicanos pintaron en cartulinas diversos mensajes para enviarlos a los políticos reunidos durante la cumbre del clima COP17 en
Sudáfrica. Las comunicaciones, para pedir medidas que permitan hacer frente a los impactos del cambio climático, fueron mostradas en el
Centro de Convenciones de la Conferencia del Clima, en Durban.
Por su parte, el grupo de "reporteros verdes",
también representantes de Greenpeace, se dedicaron
a informar --por medio de las redes sociales y de
blogs en diferentes idiomas-- lo que ocurría con las
negociaciones; en pocas palabras se volvieron los ojos
y oídos de todos aquellos que no pudieron estar dentro
de la conferencia. Porque estar informados es también
una forma de activismo.
Greenpeace estuvo presente en todos los
escenarios posibles, en las negociaciones presionando
a los políticos, pero también en la calle informando y
movilizando a la gente. Junto con otras organizaciones
participamos en el "día global de acción climática" con
una marcha por las calles. En la playa, se instaló una
"carpa solar" en la que diariamente se proyectaban
documentales y películas sobre el tema ambiental,
utilizando únicamente la energía captada por los
paneles solares y la producida por dos turbinas
de viento, y hasta había un refrigerador con vino y
cervezas cien por ciento sustentables, pues también se
enfriaban, curiosamente, con la energía del sol.
En conclusión, mientras los políticos se desvelaron
discutiendo sin llegar a ningún acuerdo a favor del
clima y de las generaciones futuras, los jóvenes se
concentraron en actuar y proponer soluciones reales y
viables para enfrentar el cambio climático.
© Greenpeace / Carlos Ga
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