en la Cuenca Amanalco, Valle de Bravo, y forman parte del sistema Cutzamala, que abastece de agua potable a las poblaciones de Valle de Bravo, Toluca y la zona metropolitana de la Ciudad de México. En 1981, sus pobladores crearon la Unión de Ejidos Forestales Emiliano Zapata para desarrollar su propio ordenamiento territorial y un plan de manejo con el objetivo de aprovechar y conservar sus bosques. integrantes del ejido. Gracias a ello han conseguido la recuperación de cerca de mil hectáreas en la última década. También crearon el Parque Ecoturístico Corral de Piedra donde tienen una Unidad de Manejo para la Conservación de la Fauna Silvestre (UMA), diseñada para la reproducción de venado cola blanca; así como granjas para la crianza de trucha, de la cual son los mayores productores en el país. de San Juan Nuevo Parangaricutiro estuvieron explotación, lo cual agravó la tala ilegal, propició cambios de uso de suelo, plagas, enfermedades e incendios, es decir, deforestación. Para 1981, la comunidad retomó el poder sobre sus bosques y, con el apoyo de académicos y organizaciones de la sociedad civil, estableció un plan de manejo y su propia empresa forestal, que aprovecha la madera para producir y vender muebles, resinas, brea y aguarrás. También cuenta con su propia empresa de agua purificada, un parque de turismo ecológico, una tienda comunal e incluso su propio sistema de televisión por cable, generando así empleos y múltiples beneficios para la comunidad. sólo un porcentaje se ha integrado a esta forma de aprovechar los recursos forestales. Los casos de éxito en las comunidades que hacen BMFC demuestran que sí es deseable reproducir este modelo en otras regiones del país, que las experiencias pueden compartirse y enriquecerse para aprovechar los bosques sin destruirlos, recuperarlos y frenar el acelerado deterioro y deforestación que afecta a los ecosistemas forestales, riqueza de nuestro país. |