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Especial
El poder en manos de la gente
Los fundadores de Greenpeace
--pacifistas, ecologistas, periodis-
tas y hippies-- tuvieron grandes e
inspiradores sueños. Dieciséis mil
almas acudieron a un concierto en
el que se presentaron Joni Mitchell
y James Taylor para reunir fondos
para el viaje hacia Amchitka. Desde
sus inicios, Greenpeace fue apoya-
da por la sociedad, y hoy sigue así,
independiente, sin recibir dinero de
corporaciones, gobiernos ni par-
tidos políticos. Es la gente la que
hace y multiplica a Greenpeace.
Bombas mentales
Otro cofundador de Greenpeace,
Bob Hunter, habló de crear bom-
bas mentales --imágenes e ideas
tan poderosas que cambiarían la
conciencia del mundo.
En los años que siguieron fue
justo lo que hizo Greenpeace.
Fotografías de activistas pacíficos
salvando focas de ser golpeadas
hasta la muerte, navegando hacia
las zonas de pruebas nucleares
y poniendo sus cuerpos entre
las ballenas y los arpones, deto-
naron en la conciencia ciudadana
una explosión de interés, preocu-
pación y ganas de actuar por
el ambiente.
Ser a los 40 años. Mucha agua ha corrido desde que nació nuestra organización.
Hoy, madura, moderna, global, Greenpeace hace lo que hace y tiene la influencia
que tiene porque mantiene intacto su espíritu guerrero, su autonomía, porque su
trabajo se fundamenta en información científica, en la innovación, en la propuesta
de soluciones y en la confrontación creativa. Estas son algunas ideas acerca del
origen de nuestra organización, dónde se encuentra y hacia dónde va.
Por el ambiente
y por la paz
Patricia Arendar
© Greenpeace / Robert Keziere
Dave Birmingham levanta la bandera de Greenpeace en el bote Phyllis Cormack, en septiembre de 1971.