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Especial
una prueba nuclear. Desde entonces hemos expandido
nuestro trabajo hasta lograr una presencia en más de 40
países donde abordamos un extenso rango de proble-
mas: cambio climático, desechos tóxicos, liberación de
organismos transgénicos, proliferación de armas nuclea-
res, sobreexplotación de océanos y contaminación.
A cuatro décadas de trabajo ininterrumpido, hoy los
problemas ambientales que ha venido denunciando
nuestra organización son temas centrales, que ocupan
las agendas nacionales e internacionales.
La acción directa no violenta continúa siendo el eje
de nuestro trabajo en Greenpeace, aun cuando en
años recientes tales acciones se han complementado
con el desarrollo de un sofisticado cabildeo político, con
un intenso trabajo de prensa y comunicación directa
por medio de redes sociales y una sólida investigación
científica, herramientas que han agregado fuerza y
efectividad a los llamados urgentes para lograr cam-
bios reales en la situación ambiental del planeta.
En el cumpleaños 40 de Greenpeace tenemos mucho
que celebrar: mientras la identidad, los principios y los
valores siguen intactos, lo cierto es que, en su madurez,
es también una organización que ha dejado de ser un
héroe solitario para hacer un trabajo dedicado y consis-
tente con ciudadanos de todas las latitudes, es decir, el
Greenpeace de hoy propicia la acción social, la suma
de muchos héroes, públicos y anónimos, y ahora juntos
evitamos la destrucción del ambiente interponiendo
nuestros cuerpos, ideas y voluntades. Por eso, hoy
podemos afirmar que todos somos Greenpeace.
Robert Hunter (izquierda) y otros miembros del grupo que participó en el primer viaje de Greenpeace, que partió el 15 de septiembre de 1971
a Amchitka.