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Bosques
Incendios "rurales"
El fuego de origen natural forma
parte importante de la dinámica e
historia de algunos ecosistemas
forestales en los que funciona
como un elemento modelador de
su estructura y composición. Sin
embargo, este fenómeno natural
está cada vez más atizado por la
creciente agresividad de la acción
humana (deforestación, actividades
agropecuarias, intencionales).
Según información de la Comi-
sión Nacional Forestal (Conafor),
el 98% de los incendios en México
son provocados por actividades
agropecuarias (41%), fumadores
(11.7%) y por fogatas de pasean-
tes (10.6%). A este escenario
ya de por sí preocupante, el
cambio climático aumenta
el riesgo de incidencia e impacto
del fuego.
El sistema tradicional de roza,
tumba y quema de parcelas es
una práctica frecuente en nuestro
país. Sin embargo, actualmente
se denomina tumba a la tala de
árboles para preparar un terreno
nuevo para cultivo, mientras
que la roza describe el corte de
matorrales, maleza o cualquier tipo
de vegetación entre cada cosecha,
aunque no se dé la rotación.
En la actividad ganadera se
queman los pastos viejos para
provocar un rebrote de pasturas
tiernas que sirvan para el
alimento del ganado y eliminar
fauna nociva (garrapatas). Como
resultado de estas actividades se
generan residuos que también
son quemados (rastrojo). Dado
que las actividades agropecuarias
constituyen la principal causa de
los incendios en México, más
que incendios forestales, como
comúnmente se los denomina, son
"incendios rurales".
De los 10,985 incendios
registrados entre el 1º de enero
y el 16 de junio, los estados
más afectados en términos de
superficie son Coahuila, Quintana
Roo y Chihuahua.
En la mayoría de los casos,
estos incendios podrían haber
sido evitados. Sin embargo, la
ausencia de un plan de prevención
¿Qué perdemos con
los incendios?
Las consecuencias de un
incendio son:
· Pérdida de recursos
forestales maderables y no
maderables.
· Los árboles que sobreviven a
los incendios son susceptibles
de ser atacados por hongos,
insectos, etcétera.
· Menor captación de agua
para los mantos freáticos.
· Aumento de la temperatura,
ya que se pierden capas de
vegetación que condensan
la humedad.
· Contaminación del aire.
· Pérdida de fauna, flora y
nichos ecológicos.
· Empobrecimiento progresivo
del suelo.
© Greenpeace / Daniel Beltra
Bosque ardiendo en el Amazonas.
integral en el que se incluya a
las comunidades indígenas y
campesinas que hacen un manejo
forestal sustentable y comunitario
favorece que estos escenarios se
repitan año con año, agravándose
con la intensificación del
cambio climático.