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Bosques
México
en
llamas
Gustavo Ampugnani
C
ada año se queman
en México poco
más de 200,000
hectáreas de
vegetación. De esa cantidad,
entre 2001 y 2010, el 13.5%
correspondió a bosques templados
y selvas tropicales, mientras
que el resto se dividió casi en
partes iguales entre pastizales y
matorrales. No obstante, en lo que
va de este año (2011), el número
de hectáreas afectadas por los
incendios alcanzó la alarmante cifra
de 738,000, más de tres veces
y media el promedio de la última
década. El 94% de la superficie
quemada entre enero y junio de
este año correspondió a pastizales
y matorrales.
Los incendios de este año se
parecen dramáticamente al peor
registro del que se tenga memoria
en nuestro país: el de 1998,
cuando fueron arrasadas por el
fuego 850,000 hectáreas, en un
contexto de sequía prolongada
ocasionada por los "cada vez
más frecuentes" cambios en los
patrones de lluvias, asociados al
efecto de El Niño y/o al cambio
climático global.
De acuerdo con el informe más
reciente del Grupo de Expertos de
Naciones Unidas sobre Cambio
Climático, el calentamiento global
del sistema climático es inequívoco
y es responsable del aumento de
las temperaturas, así como
de la sequedad del suelo. Esto
provoca periodos de escasez de
agua cada vez más prolongados,
lo cual genera condiciones y
circunstancias que resultan
altamente favorables para que
se lleven a cabo incendios de la
vegetación, tanto viva
como muerta.
Mientras que cada año
se queman en México
aproximadamente
200,000 hectáreas de
vegetación, en el primer
semestre de 2011 se
quemaron 738,000
hectáreas (en casi 11,000
incendios), una cifra
cercana al peor incidente
de esta naturaleza del
que tengamos registro
en nuestro país. La
intensificación del cambio
climático es un factor
determinante para que
ocurran estos incendios,
pero también lo es la
falta de un plan de
prevención integral.
© Greenpeace / Daniel Beltra
Incendio forestal en el Amazonas, cerca del Parque Nacional Araguaya.