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Océanos
especies de corales duros
reportados para el golfo; de las
875 especies de peces reportadas
para esa zona, aproximadamente
el 26% se presentan en este
arrecife; además, cinco especies
de tortugas marinas utilizan el
parque para anidar o alimentarse.
Es por ello que Cabo Pulmo tiene
una productividad biológica cinco
veces mayor que el promedio
de los arrecifes en el Golfo de
California, y posiblemente que
cualquier otro en México. Además,
tiene más de veinte mil años y es
de los arrecifes más antiguos del
Pacífico Americano.
Debido a su antigüedad y
gran importancia biológica, en
1995 fue decretado Área Natural
Protegida en su categoría de
Parque Nacional Marino, y en 2008
se le inscribió como sitio Ramsar
para reconocer la importancia
mundial de este humedal.
Asimismo, la Organización de
las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO) decretó a las Islas y
Áreas Protegidas del Golfo de
California en el listado de Sitios
de Patrimonio Mundial Natural,
incluyendo a Cabo Pulmo, al
reconocer que representan un
ejemplo único en el mundo en
el que los principales procesos
oceanográficos están presentes,
en un contexto de impresionante
belleza natural.
Cabo Pulmo es un caso muy
inusual en el que una comunidad
eligió, por sí misma, dejar de
pescar y en su lugar proteger los
ecosistemas y el ambiente del
área. Ellos mismos cuentan que
si pescan un pez, los beneficiará
una ocasión solamente; sin
embargo, si lo dejan ahí y llevan
a los turistas a verlo, les dejará
mayores beneficios económicos.
Los habitantes que han vivido
ahí por varias generaciones
se han dado cuenta de estos
beneficios y es por ello que ahora
se dedican al ecoturismo. Así,
de ser pescadores de perlas
y pescadores comerciales
decidieron cambiar de actividad
para demostrar que se puede vivir
de la conservación.
Se puede decir que Cabo
Pulmo es un excelente ejemplo de
una reserva marina, ya que
se han registrado todos los
beneficios que generan estas
figuras. Al proteger un área de la
pesca se permite que los peces
y otros organismos marinos
alcancen mayores tamaños,
por lo mismo crecerán hasta
alcanzar dimensiones difícilmente
vistas en otros lugares, y como
consecuencia, los peces de mayor
tamaño pueden producir una
mayor descendencia, y al estar
en un medio marino los beneficios
no solamente se ven dentro de
esta área protegida, sino que se
exportan fuera de las fronteras del
parque beneficiando a la pesca.
Por ello las reservas marinas
donde no se permite la pesca son
consideradas como herramientas
de manejo pesquero.
Desde que sus habitantes
decidieron proteger el arrecife
en la década de los noventa, la
recuperación de este ecosistema
marino ha sido un caso de éxito a
nivel internacional. Así, al crearse
el Parque Nacional Cabo Pulmo se
dejaron de pescar 71 kilómetros
cuadrados de mar. La protección,
seguida por el buen manejo y
cuidado del parque, principalmente
por parte de su comunidad, ha
sido un éxito. Ahora es una de
las reservas marinas de no pesca
alrededor del mundo que muestra
que la recuperación de la vida
marina es posible si se tiene visión
a largo plazo y dedicación. Ahora
todo este esfuerzo y ejemplo
mundial están en riesgo.
Continuaremos denunciando,
exigiendo, actuando, proponiendo
y buscando proteger el patrimonio
natural de nuestro país.
La amenaza de Semarnat
A pesar de la gran riqueza
biológica con la que cuenta
Cabo Pulmo, la Secretaría de
Medio Ambiente y Recursos
Naturales (Semarnat) aprobó
un proyecto llamado Cabo
Cortés, ignorando las
opiniones vertidas contra
el proyecto emitidas por
Greenpeace e incluso por
la propia Dirección general
de Política Ambiental de la
Semarnat y de la Comisión
Nacional de Áreas Naturales
Protegidas, las opiniones
de científicos, otras
organizaciones de la sociedad
civil y los mismos habitantes
de Cabo Pulmo.
Desde marzo, cuando
Greenpeace cuestionó la
aprobación condicionada
por parte de la Semarnat
del megadesarrollo turístico
Cabo Cortés, cerca de Cabo
Pulmo, la Semarnat se ha
dedicado a descalificar a
quienes cuestionan sus malas
y equivocadas decisiones.
Nos parece muy
preocupante que los
funcionarios, pagados con
nuestros impuestos, no
toleren el escrutinio público
ni la crítica a su mal trabajo.
Denunciamos este golpeteo,
y si un funcionario no tolera
las críticas, vale la pena que
se pregunte si debe o puede
ocupar ese tipo de puesto. Ni
la campaña de desinformación
y difamación de la Semarnat,
ni las mentiras, ni el hecho
de que hayan dejado de lado
su misión central nos van
a silenciar. Continuaremos
denunciando, exigiendo,
actuando, proponiendo y
buscando proteger nuestro
patrimonio natural.