background image
18
Entrevista
El zapatismo se pasó 15 años en las montañas sin
hacer nada porque un cuerpo que agachaba la cabeza
cuando veía a un mestizo o un blanco, que se sentía
nada en su cultura, en su dignidad, con 500 años
de humillaciones, explotación económica y humana,
no puede enfrentar la autoridad. Igual Gandhi, se
pasó once años en las comunidades construyendo
la autonomía antes de lanzar la Marcha de la sal. En
los cuerpos subalternos la clave es construir lo que
Marcos llamaba en un cuento "mirar a los ojos al león".
Cuando una persona que lucha es capaz de mirar
a los ojos a su adversario, puede luchar, ya no
es subalterno.
¿Cómo construimos esa
fuerza aquí, un país donde
todos tenemos miedo?
Sí, el arma principal del
adversario es el miedo, que ya
no es miedo sino terror. Hay
una diferencia importante entre
miedo y terror porque el miedo
agudiza las defensas, ayuda a
pensar, te hace ver que algo
cambió y entonces piensas, hablas y tomas medidas.
Es positivo, nadie puede dejar de tener miedo en
México hoy, sería una irresponsabilidad. Pero el terror
paraliza y bloquea: ya no puedo salir, me encierro;
el terror crea dinámicas de parálisis, de atomización
como dice Hanna Arendt.
La condición del terror es que la sociedad esté
atomizada, cada uno por su lado, así la autoridad
es dueña de la calle y de los cuerpos. Ante el terror,
la primera arma que tenemos es la capacidad de
reflexionar junto a otros. Por eso es tan importante
ahora en México frenar la etapa de terror ciudadano;
pero no es fácil porque el terror está muy avanzado y
todos los días los medios presionan en ese sentido.
¿Cómo hacerlo?
Una de las cosas positivas del movimiento que
encabeza Javier Sicilia es que ha logrado romper un
espacio de miedo social, de terror, la gente se ha
animado a hablar en público, a unirse, a pedir justicia,
incluso a plantearse que si no hay justicia se puede
pasar a otra etapa de resistencia civil. Ha sido muy
importante que la gente se escuche, se organice y
crezca en su radicalidad no violenta. Pero claro, si no
presionamos lo suficiente también es fácil retroceder
por la represión o la sordera oficial. Algo importante
es que se ha salido a la calle, que los cuerpos estén
en la calle movilizados. En pequeña escala, hemos
recuperado la calle, que es donde se han construido
las mejores cosas de la especie humana. La calle
es el lugar más fértil y positivo en toda la historia
humana. Por eso cuando el terror te ordena encerrarte,
quiebra todo proceso social de lucha por los derechos
humanos y sociales.
¿Cómo hacemos más eficaces estas
herramientas frente al nivel de impunidad
y cinismo que hay en México?
Ahora estamos en una etapa de diálogo abierta a
todos, una etapa donde la autoridad y las fuerzas de la
guerra tienen que demostrar que van a cooperar,
a comprometerse
con la justicia. Si
no, como decía
Gandhi, es un
deber moral de la
sociedad dejar de
cooperar con este
modelo, ésa es
una de las grandes
discusiones en
Ciudad Juárez:
¿hasta qué punto la
sociedad civil puede seguir cooperando si la autoridad
no da señales mínimas?
Cuando esto sucede, la sociedad civil se tiene
que plantear formas de no cooperación para no ser
cómplices, porque tú luchas lo que puedes, en
plazas, con presión a la autoridad, pero si no hay
signos claros no puedes seguir llamando a un diálogo,
a una cooperación que no existe, que no es entre
iguales. Ahí sí dice Gandhi: es un deber moral de
conciencia, de legitimidad, dejar de cooperar, retirar tu
cuerpo, tus recursos materiales, tu energía, tu reflexión
y tu espíritu de este modelo militarizado de muerte;
claro, la cuestión es qué tipo de acciones llevar a
cabo. Es clave que la sociedad civil esté organizada;
si estamos convencidos y juntos construimos alguna
forma de no cooperación, sobre todo en lo económico,
los pilares del modelo crujen. La historia tiene ejemplos.
Es muy importante abundar en la no cooperación:
qué no compras, qué no haces.
Esa es la clave y hay que centrarla en algo que de
verdad toque los intereses del poder, porque tú puedes
decirme que no compras en Walmart, pero tienes
que crear una táctica a partir de esa estrategia que
ves en el corazón del interés, en el talón de Aquiles
económico o jurídico. Hay textos muy buenos de Jim
Sharpe, y también en Internet, sobre formas de boicot.
En México falta totalmente una cultura del boicot, es
algo improvisado, muy rápido y mal hecho. Son armas
EN MÉXICO FALTA
TOTALMENTE UNA CULTURA
DEL BOICOT, ES ALGO
IMPROVISADO, MUY RÁPIDO
Y MAL HECHO.