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Especial
Tenacidad
Además de producir poderosas
imágenes, Greenpeace se ha ga-
nado una reputación: la de ser una
organización tenaz. La campaña
contra las pruebas nucleares duró
25 años, de 1971 a 1996, cuando
fue firmado un tratado para prohi-
birlas. La campaña para detener
el vertido de desechos al mar duró
seis años y concluyó con una
prohibición global del vertido
de desechos radioactivos. Para
salvar a la Antártida, Greenpeace
estableció un campamento base
en el lugar más inhóspito de la
Tierra, y trabajó durante cinco
años, hasta 1991, cuando 39 go-
biernos aceptaron que se prohibie-
ra la explotación mineral en
la Antártida. En el caso de México,
nuestra campaña para salvar el
maíz criollo lleva ya 12 años
y va por más.
La fuerza más grande
Los voluntarios son nuestra fuerza
más grande. Durante décadas ellos
han donado generosamente mu-
chas horas de trabajo, dedicación
y entusiasmo. En algunos casos
han enfrentado la cárcel, amenazas
físicas y persecución política, eso,
sin embargo, no los ha hecho
desistir de su compromiso cons-
tante con nuestra organización
y con el planeta.
Presencia global, fuerza global
Hoy los problemas ambientales
tienen dimensiones globales.
Y así es Greenpeace. La orga-
nización tiene oficinas en más de
40 países de los cinco continentes:
el este de Asia, América Latina,
Europa, Norteamérica, Australia y
África. Juntas, estas oficinas tejen
una red coordinada que permite
a la organización investigar, do-
cumentar y exponer el trabajo de
corporaciones en todo el mundo.
Así sean empresas jugueteras
ocasionando la deforestación en
Indonesia, la tecnología de Silicon
Valley envenenando a los trabaja-
dores asiáticos o las corporaciones
biotecnológicas amenazando los
granos fundamentales como el
arroz o el maíz, Greenpeace tiene
la capacidad de contar la historia
completa y de poner nombre y
apellido a los responsables del
deterioro ambiental.
Innovación constante
Greenpeace está también en cons-
tante innovación, continuamente
impulsa las fronteras de lo que
significa llevar a cabo campañas
ambientales en el siglo XXI. Ya sea
por medio de protestas por
twitter, videos "virales" o campañas
publicitarias globales, nuestra or-
ganización ha llevado la protección
del ambiente al mundo digital y hoy
congrega a once millones de acti-
vistas en línea en todo el mundo,
y continúa experimentando con
nuevas formas de movilización
y de campañas.
© Greenpeace / Pa
trick Moore
Paul Watson y Robert Hunter en la primera campaña para proteger a las focas,
en Canadá, 1976.