Contra el cambio climático:

¡actuemos ya!

BOLETÍN cuaTrimEsTraL para sOciOs

primEr cuaTrimEsTrE dE 2011, Núm. 9


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Editorial

Estimada socia, estimado socio:
Esperamos que hayas iniciado este año 2011 con mucha energía, salud, con trabajo, alegría y un renovado compromiso por trabajar para detener el deterioro ambiental que avanza sin cesar en nuestro país y en el planeta Tierra, nuestra única casa. El presente número de GPMX está dedicado en gran medida a brindarte un informe sustancioso sobre las actividades más importantes que realizamos en el marco de la Cumbre del Clima que se llevó a cabo en Cancún a principios de diciembre de 2010. Dichas actividades fueron fundamentales para consolidar a Greenpeace como un referente obligado de la política ambiental en México y a nivel mundial. Greenpeace, nuestra organización, se transformó en el último semestre de 2010 en un mar de personas en movimiento y acción por el clima. Voluntarios, miembros del equipo y simpatizantes recorrimos el país con el Girasol, nuestro camión solar, mostrando y dando un mensaje contundente: podemos generar otro tipo de energía limpia e interminable con el sol. También recibimos a nuestro barco, el Arctic Sunrise, en los puertos de Veracruz y Cozumel, donde nuestros voluntarios a bordo explicaron con pasión y orgullo a más de 3 500 personas por qué estas naves son una herramienta fundamental para el trabajo de nuestra organización; asistimos a diversas reuniones de la juventud mexicana donde nuestros jóvenes y niños expresaron nuestras demandas para la reunión en Cancún; estuvimos en la Cumbre realizando trabajo político dentro de las reuniones y con los delegados; con la sociedad civil caminamos para salvar al clima en el Distrito Federal y en Cancún, y con nuestras acciones oportunas, audaces y creativas generamos imágenes que dieron la vuelta al mundo y que fueron testimonio de los mensajes contundentes que enviamos al Gobierno Federal, a los delegados de la COP y a los ciudadanos del mundo. En diciembre pasado Kumi Naidoo, nuestro director ejecutivo internacional, visitó México para asistir a la Cumbre del Clima. Fue una experiencia muy enriquecedora e inspiradora para muchos de nosotros. Su agenda incluyó reuniones con socios, políticos, voluntarios, intelectuales y académicos. Greenpeace fue la única organización ambiental internacional que contó con su director ejecutivo en esas negociaciones. Este número también se lo dedicamos a nuestros voluntarios y a Rocío Minerva, activista ambiental a quien recordamos con mucho amor y respeto por su compromiso con nuestra organización hasta el día que murió. Para nuestros voluntarios, nuestro gran reconocimiento por su valioso trabajo desinteresado, por su compromiso a toda hora, por sortear todas las adversidades que tuvimos, siempre con una sonrisa en la boca, por tener la camiseta puesta y por la pasión demostrada: por ser Greenpeace. Finalmente, te quiero recomendar que no dejes de leer la entrevista con la doctora Cecilia Conde, quien nos advierte del peligro que representa para nuestro país el seguir construyendo desastres naturales, así como el sugerente texto de la doctora Isabel Studer titulado “Fuera de la burbuja de las negociaciones”. Me despido invitándote a seguir construyendo juntos un Greenpeace más sólido, con más socios y con muchos logros ambientales en este 2011.

patricia arendar


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En Chichén Itzá, el corazón de la cultura maya, Greenpeace lanza un llamado para actuar a favor del clima.

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Toma nota Artistas verdes Estamos construyendo desastres Chav@s en la COP 16 En movimiento por el clima COP 16: algunos pasos tímidos Fuera de la burbuja de las negociaciones climáticas 2010 en imágenes Visión REDD + ¿Oportunidad para nuestros bosques? Rocío, gracias por ser Greenpeace Arrecifes en riesgo por el CO2 Transgénicos: canto de sirenas Un guerrero en campaña Zona de contacto

GREENPEACE
DIRECCIÓN EJECUTIVA: Patricia Arendar DIRECCIÓN DE CAMPAÑAS: Gustavo Ampugnani AGRICULTURA SUSTENTABLE Y TRANSGÉNICOS: Aleira Lara, Pierre Terras BOSQUES Y SELVAS: Héctor Magallón, Paloma Neumann ENERGÍA Y CAMBIO CLIMÁTICO: Beatriz Olivera OCÉANOS Y COSTAS: Alejandro Olivera ÁREA LEGAL Y ENLACE: María Colín, Carlos Piñeiro DIRECCIÓN DE COMUNICACIONES: Cecilia Navarro PRENSA: Raúl Estrada, Angélica Simón WEB: Sandra Martínez, Rodolfo Sánchez VIDEO: Alejandro Cadena LOGÍSTICA Y OPERACIONES: Mineo Yanome DIRECCIÓN DE PROCURACIÓN DE FONDOS: Kenia Espinosa MEDIOS Y PUBLICIDAD: Flor Lavariega DIÁLOGO DIRECTO: Areli Velázquez SOPORTE A SOCIOS: Miguel Farfán DIRECCIÓN DE ADMINISTRACIÓN Y FINANZAS: Guadalupe Hernández CONTABILIDAD: Rosario Martínez RECURSOS HUMANOS: Alma Jazmín

GPMX
CONSEJO EDITORIAL: Patricia Arendar, Cecilia Navarro, Kenia Espinosa DIRECCIÓN EDITORIAL: Cecilia Navarro EDICIÓN: María Vázquez Valdez DISEÑO EDITORIAL: Atzin Aguilar
Greenpeace es una organización global, ambientalista, no gubernamental e independiente política y económicamente, ya que no recibe dinero de empresas, partidos políticos, ni gobiernos. Greenpeace trabaja exclusivamente con las aportaciones voluntarias de personas que simpatizan con su forma de trabajar y que buscan un mundo más pacífico, verde y humano. GPMX es una publicación de Greenpeace México, A.C., distribuida cuatrimestralmente entre los socios donadores de Greenpeace. © 2011. Greenpeace México A.C. Dirección: Santa Margarita 227, col. Del Valle, C.P. 03100, México, D.F. Centro de contacto y atención a socios: 5687 8780 y 5687 8869 y conmutador: 5687 9595. Página web: www.greenpeace.org.mx. Correos: greenpeace.socios@greenpeace.org y greenpeace.mexico@greenpeace.org.

Esta revista fue impresa en papel con 50% de fibras recicladas, no derivadas de madera o provenientes de bosques con manejo sustentable; además fue blanqueado sin cloro y es libre de ácidos.

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Contenido y directorio

© Greenpeace / Luis Reyes


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Breves

Carne clandestina

© Greenpeace / Marty Melville

Tokio, Japón, 23 de diciembre de 2010.— Después de dos años y medio de que Greenpeace denunciara la corrupción en el programa de carne de ballena en el gobierno japonés, la Agencia de Pesca admitió el pasado diciembre que cinco de sus funcionarios comercializaron carne de cetáceo de manera clandestina, violando procedimientos establecidos por el programa de caza. Se prevé que la declaración de la Agencia de Pesca tenga un impacto en el juicio contra los activistas Junichi Sato y Toru Suzuki, quienes fueron detenidos y acusados de haber robado carne de ballena para presentarla como evidencia de tráfico y corrupción en 2008. Sato, quien actualmente es director ejecutivo de Greenpeace Japón, señaló que la decisión de su país de aplicar sanciones a sus funcionarios es un avance, pero que la corrupción del programa de caza de ballenas es mucho más grande e institucionalizada.

Glaciares a resguardo

© Greenpeace / Julio Pantoja

Buenos Aires, Argentina, 1 de octubre de 2010.— Los enormes depósitos de agua dulce de Argentina quedaron protegidos por medio de la Ley de Preservación de Glaciares y del Ambiente Periglacial, que fue aprobada en el senado de ese país durante el último trimestre de 2010. Con una cerrada votación a favor del proyecto de ley, los glaciares están a salvo de los intereses mineros, gracias a la participación de más de 200 organizaciones sociales y asambleas de todo el país, y a pesar de la enorme presión ejercida desde la corporación minera, con el objetivo de evitar la aprobación de una norma de protección. No obstante, esto forma parte de un trabajo mucho más extenso que se relaciona con la lucha contra el cambio climático y sus consecuencias en el medio ambiente.

Extinción al acecho

© Greenpeace / Gustavo Graf

México, 18 de enero de 2011.— En México aumentó el número de especies en peligro de extinción un 25 por ciento, ya que 71 especies y subespecies fueron señaladas en alguna categoría de riesgo. En 2001 esta norma contenía 2,560, mientras que ahora contiene 2,631. Entre estas categorías, la correspondiente a especies en “peligro de extinción” fue la que más cambió, pasando de 372 en 2001 a 500 en 2010. Si se considera la clasificación de las especies de la NOM-059 del 2010 para las categorías “en peligro” y “amenazada”, México sería el segundo lugar del mundo con más especies en riesgo: 1,203, y si se considera a las especies en la categoría de protección de la norma, pasaría al primer lugar, con 2,280 especies en total. Las cifras de la NOM-059 son alarmantes: más del 40 por ciento de los vertebrados terrestres en México se encuentran en riesgo de desaparecer.

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Tren de muerte

Gorleben, Alemania, 9 de noviembre de 2010.— Un grupo de más de diez mil personas, entre ellos activistas de Greenpeace, llevaron a cabo protestas y acciones no violentas ante el arribo de un tren cargado con 123 toneladas de residuos radiactivos del grupo francés Areva, desde Normandía con destino a Gorleben, al norte de Alemania, el pasado noviembre. En una clara negativa al uso de la energía nuclear, miles de habitantes, estudiantes, grupos ambientalistas, políticos y hasta equipos de fútbol protestaron aglomerándose. Los activistas de Greenpeace se encadenaron a las vías del tren, por lo cual fueron arrestados. Las protestas surgieron luego de que habitantes de la ciudad de Gorleben invitaron a activistas de Greenpeace a medir la radiación del lugar. Los resultados de las investigaciones señalaron que esas áreas son de alto riesgo.

© Greenpeace / Martin Storz

El gobierno vs. Montiel y Cabrera

El Estado mexicano violó hace diez años los derechos humanos de los campesinos Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera: así lo dictaminó la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la sentencia que hizo pública el pasado 20 de diciembre. En esta sentencia se ordena al Estado mexicano que repare el daño ocasionado a los campesinos y los indemnice económicamente, y que se investiguen los actos de tortura que denunciaron cuando fueron detenidos por el ejército mexicano, e incomunicados durante cinco días. Esta sentencia, luego de que Cabrera y Montiel permanecieran dos años y medio en prisión y fueran liberados por “razones humanitarias”, significa un importante precedente en la defensa de los derechos humanos y ambientales de los campesinos ecologistas en una historia de desprotección, violencia e impunidades en la defensa del medio ambiente en nuestro país.

© Greenpeace / Gustavo Graf

Facebook: ¡No seas carbón!

San Francisco, EUA, 3 de febrero de 2011.— Greenpeace lanzó un reto a la red social Facebook para que deje de usar energía sucia. El desafío consiste en que, para el próximo Día de la Tierra, a celebrarse el 22 de abril, el gigante de las redes sociales presente un plan para dejar de usar electricidad generada a partir de la quema de carbón. Desde que comenzó la campaña, en febrero de 2010, más de seiscientos mil simpatizantes de Greenpeace han hecho un llamado a Facebook para adoptar las energías renovables. El llamado de Greenpeace se denomina IDEA, y consiste en: incrementar el uso de energía limpia por parte de Facebook; desarrollar un plan para mitigar el impacto que la operación de Facebook tiene en el clima; Educar a los usuarios en cuestiones energéticas; abogar por las energías limpias.

© Greenpeace

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Artistas verdes

Un socio de Greenpeace,

voz indispensable a favor del medio ambiente y un comediante con compromiso
© Greenpeace / Gustavo
© Greenpeace / Agustín Martín ez

“ Miguel AÁngel Granados Chapa
Miguel Ángel Granados Chapa es uno de los periodistas e intelectuales más importantes de México. Catedrático universitario y escritor con una extensa e indispensable obra, su presencia en los medios de comunicación masiva ha sido constante durante décadas. Ha recibido numerosas distinciones en México y en el extranjero, y es miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua. Constantemente se ha manifestado a favor de resolver los innumerables problemas que amenazan a nuestro medio ambiente, entre ellos el cambio climático.

Eugenio Derbez
Eugenio Derbez ha desempeñado su carrera de comediante en cine, teatro y televisión. Es socio donador de Greenpeace México desde hace varios años. Entre los temas relacionados con el medio ambiente que más le preocupan destaca el cambio climático, de ahí que constantemente se manifieste a favor de la acción individual para frenar esta amenaza.

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Graf


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Estamos construyendo

desastres...

En esta entrevista la doctora Cecilia Conde, científica del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM e integrante del PICC, puntualiza la importancia de llevar a cabo un recuento acerca de los efectos que ha provocado el cambio climático en México y de cómo la gente se está adaptando, a veces de forma empírica, a este fenómeno. Subraya, también, que necesitamos nuevas políticas para evitar la construcción de desastres que, en suma, son desastres políticos.

¿Qué deberíamos estar haciendo para aprender a vivir con cambio climático? Considero que es importante hacer un recuento de los cambios que ha provocado el clima, un análisis de lo que llamamos adaptaciones espontáneas. La gente pudo haber cambiado cultivos, pudo emigrar, y así como las personas, también las especies animales y vegetales; deberíamos hacer un recuento de todo ello. En México tenemos una carencia terrible de información sobre nuestra biodiversidad y sobre qué le está pasando. Necesitamos saber si la gente está haciendo algo, si está sufriendo debido a los efectos del cambio climático y qué acciones se han llevado a cabo o no. Otra cuestión prioritaria es determinar qué acciones, como parte de las políticas ambientales, agrícolas y de manejo de agua están acelerando la vulnerabilidad de diversos grupos sociales, así como los impactos del cambio climático; porque a veces se piensa: hagamos adaptación para el 2050, y quizá lo que estamos provocando es la reducción de las capacidades de adaptación actualmente. ¿Nos puede dar un ejemplo de eso? Mi trabajo se enfoca sobre todo en el sector agrícola, donde hacemos entrevistas con productores de maíz y café. En el caso del maíz la gran preocupación es que están cambiando los inicios del ciclo de lluvias, es decir, quien planta de temporal

necesita saber cuándo empieza la temporada de lluvias, cuánto va a llover y cuándo va a terminar el ciclo, y en buena parte del país, sobre todo en Tlaxcala y Veracruz, se está retrasando el inicio de las lluvias, y esto tiene consecuencias respecto a las políticas de apoyos. Este es un ejemplo práctico importante: ya cambiaron los patrones de lluvia, y sin embargo las políticas continúan dependiendo de la visión de un clima que ya es distinto. Estas cuestiones se tienen que sistematizar para decidir si vamos a cambiar las prácticas de agricultura, si tenemos que retrasar las siembras, el reparto de apoyos, las declaratorias de sequía, etcétera. ¿Qué están haciendo los gobiernos tanto federal como los estatales en este sentido? En todo el país se quieren hacer planes estatales; en el Centro de Ciencias de la Atmósfera estamos viendo el caso de Michoacán. Durante la COP, en las sesiones paralelas, estuve en una reunión en la que había gente de Europa, Canadá y México, y en la cual estaban casi todos los secretarios de medio ambiente de los estados. Todos están enfocados en elaborar su plan de acción climática, lo cual es muy positivo. Y participan los especialistas de los estados y las regiones, ya que hay mucha gente que por muchos años ha estudiado el clima, la biodiversidad, la agricultura, y hay que aprovechar esos recursos humanos.
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Entrevista

Cecilia Navarro


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En cuanto a medidas de adaptación a nivel individual, ¿qué podemos hacer las personas? Necesitamos nuevas políticas, más ágiles y en todas las áreas, no sólo que se refieran al clima, sino a la agricultura, manejo de agua, etcétera. Las adaptaciones locales se tienen que generar y no necesariamente una adaptación va a ser idéntica a la otra, depende mucho del nivel de organización, el entendimiento del problema, el acceso a recursos financieros y el acceso a recursos humanos. Se está despoblando al país de expertos en el campo, la agricultura, el manejo de bosques, etcétera. Quienes nos dedicamos a la adaptación consideramos que hay que tener mucho cuidado: para llevar a cabo adaptaciones necesitamos determinar los contextos específicos. Hay también lo que llamamos adaptaciones invisibles; si la gente ya está pensando en hacer algo, si ya están en el proceso de búsqueda de información, ahí surge el disparador de la adaptación, es ya un aumento de la capacidad adaptativa, porque ya se tomó conciencia del problema y se está generando un movimiento. En las ciudades, ¿qué pueden hacer los ciudadanos para adaptarse? Las ciudades son el mejor ejemplo de cambio climático. Tenemos golpes de calor cada vez más fuertes, lluvias torrenciales cada vez más intensas. Los gobiernos de las ciudades han tenido que fortalecer sus temas de prevención, pero los efectos del cambio climático los están rebasando. Algunas cosas que ocurren nos resultan extrañas, atípicas, y definen un evento extremo. Cambio climático significa mayor número de eventos extremos. En varios estudios hemos encontrado que cada vez son mayores, y en un contexto de clima caliente van a ser más extremos. La gente tiene que enterarse de los programas de prevención de desastres y alertas tempranas, es decir, estar informada, porque estos eventos son sorpresivos, y por otra parte debe saber dónde buscar información ante lo que llamamos desastre, porque esta sociedad y el clima están construyendo desastres. Es muy importante conservar áreas verdes. Y además, el ciudadano debe fijarse bien por quién vota, cuál es el programa ambiental para la Ciudad de México que está impulsando. En cuanto a organizaciones sociales hay que participar, a nivel de escuela, colonia, etcétera. Claro que hay que actuar a nivel individual, cambiar los focos, ahorrar agua, pero también necesitamos acción social, construir organizaciones vecinales, en la escuela. Necesita existir la conciencia así como el movimiento de grupos que lleven a cabo acciones efectivas.

La doctora Cecilia Conde, del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM. ¿Qué tendrían que tener los planes de adaptación para realmente servirle a la gente? En Greenpeace nos preocupa que todo se quede en declaratorias y buenas intenciones. Me parece que esos planes pueden ilustrar las buenas prácticas, y deberían estar enfocados en ello. En el caso de Michoacán hay comunidades que hacen un manejo integral del bosque y nosotros sostenemos que son menos vulnerables. ¿Por qué? Porque ante extremos de lluvia, sequía y tal, la zona boscosa protege. Podemos decir que ya hay gente que está haciendo cosas para adaptarse a un clima incierto, pues un bosque puede resistir mucho más esos cambios de temperatura. En el mismo Michoacán ha habido casos de deslaves y donde hay mucha deforestación, estamos hablando de la construcción de un desastre.
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© Greenpeace / Teresa Osorio


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¿Por qué sociedad y gobierno estamos construyendo desastres? Hay eventos y fenómenos naturales, pero el desastre necesita la naturaleza y la acción social, que puede ser una pésima política de urbanismo, de crecimiento de la mancha urbana, etcétera. Así se construye el desastre. No necesitas la gran lluvia, ni el cambio climático para que venga un deslave, si ya deforestaste y la gente está a la orilla de las cañadas, entonces lo construiste, y una pequeña lluvia por encima de lo normal puede provocar muertes. Un desastre como de película es un desastre político derivado de una mala política. En el nivel federal vemos muchas declaraciones, pero no vemos que la política coincida con el mensaje. ¿Cuál es su percepción de lo que el gobierno hace y lo que debería hacer? Al gobierno mexicano no le fue mal en la COP 16 porque se hicieron buenas negociaciones desde Relaciones Exteriores. Pero no hemos visto acciones concretas. Hay buenas declaraciones, muchos textos como la cuarta comunicación de México ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que reporta los avances del país en materia de cambio climático; el Programa Especial de Cambio Climático (PECC), la Estrategia Nacional de Cambio Climático, etcétera, pero una estrategia debe tener responsables, calendario de actividades, productos esperados, etcétera, y un monitoreo y evaluación. Si ya se produjo en el 2007 una estrategia, me tienen que decir qué resultados tuvo, en qué tuvo éxito y en qué no; sigue siendo papel. A partir de la estrategia se producen los programas especiales, que también son papel, y bueno vámonos sobre los programas especiales, ¿no? Cuánto dinero costarán, qué productos resultarán, etcétera. Yo no lo veo, no he visto más que papeles, en buena medida papeles y discursos que no señalan dónde está la gente que va a asumir estas acciones y las va a poner en práctica. Y no sólo se necesita dinero, se necesita el factor humano. A mí me parece que el gobierno mexicano tiene cierta aversión a involucrar a la sociedad en las acciones ya prácticas de adaptación. Pero no puede haber adaptación sin gente. Todo puede ser teórico, el escenario, el impacto posible, todo lo podemos hacer desde las oficinas, pero disminuir la vulnerabilidad y aumentar la adaptación es con la gente. Si ya hay políticas agrarias de cero apoyos al campo, si estamos perdiendo brutalmente campesinos jóvenes, todos están migrando, entonces ese conocimiento tradicional a quién se está transmitiendo; probablemente a nadie, lo vamos a perder.

Esa es una pésima política, ahí está el germen de la vulnerabilidad actual y futura. ¿Cómo se van a adaptar? Si hablamos de vulnerabilidad necesitamos saber de quiénes estamos hablando, y automáticamente eso incide en el aspecto del problema económico-social, que implica involucrar a científicos sociales, críticos y creativos que digan qué podemos hacer, quién es responsable, cuánto dinero se requiere, cuántos recursos humanos se requiere crear para llevar a cabo esas medidas. ¿Qué debe hacer el gobierno para pasar a los hechos más allá de la retórica? La sociedad tiene que fortalecer sus propios mecanismos de organización para impulsar la existencia de un gobierno diferente, porque la gente del gobierno puede tener muy buena voluntad, pero no hay quién haga un seguimiento y cuestione: “¿Qué monitoreo hiciste? Tú prometiste esto y no lo has hecho”. Eso es lo primero, cambiar; la sociedad tiene que organizarse para modificar ciertas prácticas y procesos que se dan en el gobierno mexicano, que a su vez tendría que empezar a pensar en sus recursos financieros, pero también humanos. Hay que multiplicar los espacios para la ciencia y la tecnología, porque si no hay estudios rigurosos, detallados, pues nos quedamos en las generalidades, que es donde estamos. En Greenpeace consideramos que en la COP 16 se salvó el proceso diplomático, pero no el clima. ¿Qué podría hacer el gobierno mexicano en este año que le resta de presidencia de la COP? Yo creo que en este momento tanto el gobierno como la sociedad tienen que estar muy atentos al flujo de recursos que están llegando para adaptación. Estamos hablando de millones de dólares. Tenemos que hacer un seguimiento claro de que ese dinero sí se destine a la acción y ésa es responsabilidad del gobierno, y también de Greenpeace, de nosotros y de todos. El cambio climático es una ciencia militante, no implica sólo que tengas la información más reciente, o que hagas tu modelo riguroso o produzcas tus resultados, sino tener la certidumbre de que quieres cambiar las cosas.

La doctora Cecilia Conde es científica del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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Niños y jóvenes

Brenda Suárez

Chav@s

en la COP 16
La presencia de jóvenes de Greenpeace en la COP 16 evidenció el interés de las nuevas generaciones por exigir estrategias eficaces para combatir el cambio climático, y por reclamar un mejor futuro. Nuestros niños y jóvenes de Greenpeace se distinguen por su conciencia y participación activa en la lucha contra el cambio climático.

“Ustedes han estado negociando toda mi vida, no pueden decirnos que necesitan más tiempo”: Éstas fueron las palabras que Cristina, de las Islas Salomón y representante de la juventud organizada, pronunció durante la plenaria inaugural de la COP 15 para manifestar la preocupación que niñas, niños y jóvenes sienten respecto al cambio climático y sus efectos, y exigir en su nombre estrategias claras y pertinentes para combatir este problema. Al final, los resultados de Copenhague fueron decepcionantes, y con este antecedente muchas de las organizaciones sociales llegaron con expectativas muy disminuidas a la COP 16. Sin embargo, esto no ocurrió con los grupos juveniles, que nunca han perdido de vista que en estas negociaciones es su futuro el que está en juego. Desde hace seis años la población joven ha tenido una representación importante en las reuniones de la Conferencia de las Partes, y su participación se ha incrementado fuertemente desde entonces. Fue a partir de la COP 15 que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCC por sus siglas en inglés), reconoció a niños y jóvenes como grupos cuya visión debía ser considerada en la toma de decisiones sobre el futuro del clima. Con ello, los jóvenes que asisten como observadores a estas conferencias tienen la posibilidad de expresar formalmente sus propuestas y opiniones sobre los avances en las negociaciones, y especialmente sobre los asuntos que más les incumben.
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Así, el pasado diciembre se llevó a cabo la COP 16 en Cancún, y los jóvenes de Greenpeace, junto con los representantes juveniles de otras organizaciones, trabajaron muy duro identificando los temas y puntos específicos sobre los cuales llamar la atención y ejercer presión para que esta cumbre del clima no fuera un fracaso como la anterior. Entre las actividades que realizaron los jóvenes dentro de la COP destaca la celebración del “Día de las Generaciones Futuras”. En este día, chicos y chicas de diferentes partes del mundo simularon una especie de mercado donde vendían los principales recursos naturales, que de no frenar el cambio climático pronto podrían acabarse, por ejemplo: aire limpio, glaciares, bosques, islas, entre otros. Los jóvenes de Greenpeace participaron también en diferentes actividades públicas, dentro y fuera del lugar donde se desarrolló la COP, con el fin de resaltar la urgencia de llegar a un acuerdo legal y justo para salvar el clima. Por ejemplo, en la playa Gaviota Azul de Cancún colocaron dentro del mar imágenes de monumentos emblemáticos de distintas ciudades del mundo para advertir sobre las fuertes inundaciones que puede provocar el cambio climático. Mientras la mayoría de los integrantes del equipo de trabajo de Greenpeace participaban activamente en la COP 16, en la Ciudad de México también se planearon actividades de apoyo a nuestras consignas en defensa del medio ambiente. El 3 de diciembre niñas, niños y jóvenes de Greenpeace salieron a las


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Participación de jóvenes de Greenpeace en playas de Cancún durante la COP 16.

calles enérgicos y convencidos de hacer escuchar sus voces, encabezando la caminata por el clima al grito de “¡Salvemos el clima! ¡Salvemos la vida!” Durante la caminata, los chicos expresaron sus más profundas preocupaciones, el ímpetu del que carecen nuestros políticos, la ilusión de saberse presentes, pero sobre todo el espíritu de las nuevas generaciones que hoy reclaman un futuro prometedor. Las nuevas generaciones hoy están conscientes de que su participación es importante dentro de nuestra organización, que cada uno de nuestros logros los tendrá presentes, y que son nuestra mayor

© Greenpeace / Prometeo Lucero

inspiración para seguir día a día luchando por un mundo mejor. Así, entre foros, debates y presión social, la cumbre de Cancún llegó a su fin, y en pocas palabras el principal logro consistió en devolver la confianza en las negociaciones de la Convención Marco y demostrar con hechos que la disposición y la voluntad pueden lograr consensos. No obstante, el camino para establecer los compromisos necesarios para detener el cambio climático aún es largo, y las alteraciones en el clima no van a esperar a que los políticos se pongan de acuerdo: ¡Actuemos ya para salvar el clima y el futuro de las próximas generaciones!
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© Greenpeace / Prometeo Lucero


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Cambio climático

Angélica Simón

En movimiento por el clima
Ahora como nunca antes es tiempo de sumar, es tiempo de actuar. Estamos en una carrera contra el tiempo para detener el cambio climático y sus efectos catastróficos, y así lo consideran muchos ciudadanos que han participado en diversos eventos organizados por Greenpeace en torno a la COP 16. Es tiempo de unir esfuerzos y de ser activistas a favor de nuestro medio ambiente.

En 2010 el mundo experimentó graves consecuencias vinculadas con fenómenos asociados con el cambio climático: temperaturas récord, desastres naturales, el creciente derretimiento del Ártico, sequías, inundaciones y muchos más. Y México no es ajeno a esta realidad. La pasividad y la indiferencia tanto de políticos como de muchos ciudadanos ha sido una de las causas de que hoy nos encontremos donde estamos: condenando al planeta, a sus ecosistemas y habitantes a un cambio climático catastrófico. Ahora como nunca antes es tiempo de sumar, es tiempo de actuar. Mujeres, hombres, niños y jóvenes, todos tenemos la oportunidad y al mismo tiempo el deber de ser activistas a favor del clima. Por ello Greenpeace celebra que cada vez sean más los individuos que deciden promover una transformación a favor del planeta, actuando y demandando a otros que también lo hagan. La decimosexta conferencia de las partes de la Organización de las Naciones Unidas sobre cambio climático (COP 16), que tuvo lugar del 26 de noviembre al 10 de diciembre de 2010 en Cancún, Quintana Roo, se conviritió en un espacio para la acción ciudadana. Fue una muestra de que no importa dónde nos encontremos (en qué país, ciudad, trabajo, escuela o incluso desde nuestro escritorio o el ciberespacio) podemos actuar, los impedimentos geográficos no existen.
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Por ejemplo, mientras las negociaciones por el clima tenían lugar en Cancún, el 3 de diciembre en la Ciudad de México cientos de personas provenientes de diferentes organizaciones, espacios y trincheras de lucha renunciaron a la tranquilidad momentánea de pasar la tarde del viernes en su casa y salieron a las calles a levantar su voz por el derecho a manifestarse por un planeta con futuro. Acompañados por el director de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo, la directora de Greenpeace México, Patricia Arendar, y representantes de organizaciones y sindicatos, los ciudadanos caminaron del Hemiciclo a Juárez hacia el zócalo capitalino unidos para llevar un mensaje a Felipe Calderón Hinojosa: ¡Salvemos el clima!, ¡salvemos la vida! Los niños pusieron el ejemplo: la generación solar de jóvenes Greenpeace, los pequeños afectados de la comunidad de Apaxco Atotonilco, los voluntarios de otras organizaciones, todos construyendo ciudadanía. Jessica, una de las pequeñas que marcharon, se expresó de manera clara: "nuestro futuro está en sus manos, tienen la responsabilidad de salvar el clima", y le siguieron otras demandas: • Detener la deforestación. • Reducir el consumo de combustibles fósiles. • Darle mayor participación a las energías limpias y renovables en la industria energética.


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Cientos de ciudadanos se manifestaron en la Ciudad de México durante la COP 16.
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© Greenpeace / Diego Uriarte Quezada


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© Greenpeace / Diego Uriarte Quezada

• Asignar recursos financieros para la adaptación de los sectores más vulnerables al cambio climático. • Impulsar una agricultura de bajo impacto climático sin transgénicos. • Proteger nuestros océanos por medio de reservas marinas. Cerca de 600 ciudadanos avanzaron con paso firme llevando en los hombros un enorme globo terráqueo en la Caminata por el clima. Sólo dos días después, y nuevamente en el marco de la COP 16, cerca de 1 300 personas participaron en la Greenrace 2010, primera carrera atlética organizada por Greenpeace, en el circuito Gandhi de la Ciudad de México. Sin escatimar esfuerzo ni compromiso, los participantes corrieron con los pies y con la conciencia para enviar un mensaje a la sociedad mexicana y a los políticos: corre y gánale la carrera al cambio climático. El evento contó con 616 corredores en la categoría de 5 kilómetros, 549 en los 10 kilómetros y 117 niños y jóvenes desde los 5 hasta los 14 años. Ya que el cambio climático nos pone en una carrera contra el tiempo, con esta actividad se representó el sentido de urgencia que debe estar presente en la toma de decisiones de los países a la hora de asumir compromisos de reducción de gases de efecto invernadero, o de lo contrario, el cambio climático avanzará con pasos más acelarados, efectos más catastróficos y será cada vez más difícil impedir el aumento de la temperatura global del planeta. Una muestra más de que la sociedad está en movimiento fue la fotoacción en la que cerca de tres mil personas demandaron a los tomadores de decisiones medidas y políticas concretas con el objetivo de salvar el planeta. De manera virtual eligieron y cargaron su manta con los siguientes mensajes, entre otros: “Yo quiero energía solar”, “Yo elijo actuar ahora”, “Salven a los bosques”, y la enviaron a Felipe Calderón Hinojosa en una acción directa no violenta. Todos los que formaron parte de estas acciones, y muchas otras que se llevaron a cabo en Cancún y a lo largo del año para las diferentes campañas, son la muestra de que la sociedad civil está organizada, está actuando y se está movilizando. Ahora necesitamos que los políticos se dejen de discursos y también ellos pasen a la acción.

Una de las manifestaciones que se llevaron a cabo en la Ciudad de México durante la COP 16.
© Greenpeace / Diego Uriarte Quezada

Ciudadanos exigen que el gobierno actúe de inmediato contra el cambio climático.
© Greenpeace / Teresa Osorio

Vica Andrade, Gabriela de la Garza, Julio Bracho y Tiaré Scanda convocan a correr por el clima.
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COP 16:

algunos pasos tímidos
La conferencia sobre cambio climático que se llevó a cabo en Cancún en noviembre y diciembre del año pasado terminó con un sabor agridulce. Por una parte dio cuenta de que el proceso de negociación sigue vivo y que debe mantenerse dentro del sistema de Naciones Unidas, pero por otro lado la pobreza de los contenidos alcanzados opaca lo anterior. En Cancún se sentaron las bases para negociar durante 2011 un acuerdo climático internacional que debe cerrarse a fines de este año en Durban, Sudáfrica. Cancún inyectó aire fresco en las negociaciones, pero no salvó al planeta del cambio climático.

Activistas de Greenpeace materializan, durante la COP 16, los posibles efectos del cambio climático.
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Cambio climático

© Greenpeace / Jason Taylor

Gustavo Ampugnani


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Desde la noche del viernes 10 de diciembre a la madrugada del sábado 11 se vivieron momentos de estrés en las instalaciones del hotel Moon Palace, donde se realizó la decimosexta conferencia de cambio climático de las Naciones Unidas (COP 16). Tensión, frenesí, aplausos y cansancio después de dos semanas de negociación que, en los hechos, implicaban todo un año de idas y venidas, posiciones encontradas, callejones sin salida y pocas intenciones de reparar en la solución al cambio climático que desde hace años está sobre la mesa. Los más de 190 países que asistieron a la COP 16 dieron algunos pasos importantes para avanzar en la negociación de un acuerdo global que reduzca de forma drástica las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, pero no fueron suficientes. Fueron dos semanas de discusiones y, en algunos momentos, parecía que la conferencia naufragaría como un barco sin rumbo ni capitán. Japón y Rusia, entre otros países, defendían la propuesta de “irse cada uno por la libre”, al margen del Protocolo de Kioto,1 y sin ningún tipo de obligación de reducir emisiones contaminantes. Eso caldeó los ánimos y tensó las discusiones; el riesgo de acabar en un nuevo fracaso se sintió a flor de piel, no sólo por el posible desenlace de la conferencia, sino porque esta postura significaba en los hechos “matar” al Protocolo de Kioto y al proceso de negociaciones dentro de las Naciones Unidas, y con ello cancelar cualquier posibilidad de contar en el futuro inmediato con un instrumento similar para reducir emisiones de forma significativa. Con el transcurrir de los días estos dos países atenuaron su postura, principalmente por el rechazo generalizado de las organizaciones civiles observadoras del proceso de negociaciones —entre ellas Greenpeace— y la mayoría de los países en desarrollo

que criticaron con dureza su intención. Por eso, cuando por fin la comunidad internacional reconoció la necesidad de seguir negociando un acuerdo común —el último día de la conferencia—, la esperanza de avanzar positivamente en la negociación volvió a tomar forma. El último día, ya avanzada la madrugada del sábado 11 de diciembre, se adoptó el “Acuerdo de Cancún”. Las delegaciones se felicitaron entonces unas a otras por haber dejado de lado la larga resaca causada por el fracaso de la conferencia anterior, la tristemente recordada COP 15 de Copenhague (Dinamarca), que se llevó a cabo en 2009.

resultados plasmados en el “acuerdo de cancún” El “Acuerdo de Cancún” gira en torno a la necesidad de mantener el proceso de negociación de un acuerdo global que detenga al cambio climático dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Sin duda es un paso importante. Pero insuficiente. “La COP 16 salvó el proceso (de negociación) pero no salvó al clima”, resumió Wendel Trio, jefe de la delegación de Greenpeace en Cancún. Lo más urgente —cómo y cuál será la naturaleza del acuerdo que deberá darle continuidad al Protocolo de Kioto después del 2012— aún sigue pendiente. En el “Acuerdo de Cancún” se establece lo siguiente: • Se reconoce la necesidad de estabilizar el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 ºC. • Se determina, por primera vez en un texto de Naciones Unidas, un objetivo de reducción de emisiones conjunto para los países industrializados de entre el 25 y el 40% para 2020 (tomando como base los niveles de 1990).

La vida así no es posible: ¡actuemos ya!
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Movilizaciones ciudadanas durante la COP 16.

© Greenpeace / Elizabeth Ruiz

© Greenpeace / Jason Taylor


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• Se admite que los actuales compromisos de reducción de emisiones para evitar los peores impactos del cambio climático son insuficientes, así como la necesidad de revisarlos de acuerdo con el límite anterior. • Se crea un fondo de financiamiento para el clima que establece la transferencia a corto plazo de veintiocho mil millones de dólares anuales, y de cien mil millones a partir del 2020, de los países ricos a los pobres, para que éstos puedan enfrentar los desafíos del cambio climático. Sin embargo, no hubo decisión sobre los detalles cruciales para que el fondo salga del papel. No se sabe, por ejemplo, cómo y cuándo serán distribuidos los recursos. • Se establece un sistema para reducir las emisiones procedentes de la deforestación (REDD). La deforestación y los incendios forestales son responsables de hasta el 20% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Cancún ha demostrado que el sistema multilateral de Naciones Unidas, a pesar de su complejidad, es el único capaz de alcanzar logros en la lucha internacional contra el cambio climático. Cancún sentó las bases para seguir adelante y ahora sigue llenar de contenido muchos acuerdos alcanzados a fines del año pasado. Esa tarea debe realizarse en los próximos diez meses. No será fácil, pero los países dieron una señal de esperanza. Para nosotros es un compromiso. Y a él debemos asirnos para seguir empujando a nuestros gobiernos para resolver el problema del cambio climático de manera urgente.
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Destacado trabajo de los voluntarios Exentos de arrogancia, podemos afirmar que las imágenes de la COP 16 las generó Greenpeace. El globo aerostático sobre el “Castillo” de Chichén Itzá, los monumentos icónicos de varios países sumergidos en el mar, o el lanzamiento de un salvavidas gigante al mar buscando rescatar el proceso de negociaciones el último día de la conferencia, son ejemplo de lo anterior. Tanto la prensa nacional como la internacional hicieron eco de estas acciones pacíficas que buscaron llamar la atención de los delegados y de la sociedad en general sobre la necesidad de avanzar rápidamente para encontrar una solución al cambio climático. Detrás de esas imágenes están los actores clave del trabajo diario de la oficina y que merecen el más amplio reconocimiento de nuestra organización: las y los voluntarios de Greenpeace México. Fueron ellos quienes con su trabajo desinteresado y compromiso hicieron posibles estas actividades, que en muchos casos llegaron a las portadas de periódicos como El Universal, Milenio o The Washington Post. Sin embargo, Cancún fue sólo una parte de todo el trabajo realizado. Las y los voluntarios estuvieron al frente del recorrido del Gira Sol —el camión solar que difundió las ventajas de apostarle a la energía solar— en su recorrido por medio país; organizando las marchas y actividades públicas realizadas en el Distrito Federal en diciembre; o apoyando la visita del barco Arctic Sunrise a Veracruz y Cozumel. Valga este espacio para dejar constancia del enorme esfuerzo y apoyo del grupo de voluntarios y de su coordinador, nuestro amigo Chikara. Gracias a todos ellos y ellas por su compromiso, buen humor y sobre todo por su buen trabajo.

El Protocolo de Kioto es el único acuerdo internacional que existe hasta la fecha, y obliga a los países desarrollados a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente el dióxido de carbono (CO2). Este protocolo tiene una fase de aplicación que comenzó en 2008 y que acaba en 2012. No obstante, después de esa fecha no existe otro instrumento legal que le dé continuidad, lo cual hace muy incierto el panorama futuro en torno a la reducción de emisiones necesaria para evitar un cambio climático fuera de control. 

© Greenpeace / Prometeo Lucero

Estas imágenes dieron la vuelta al mundo.

Entusiasta participación de voluntarios de Greenpeace.
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© Greenpeace / Prometeo Lucero


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Artículo de opinión

Isabel Studer

Fuera de la burbuja
Después de las negociaciones de la COP 16, y para lograr una transición hacia un nuevo paradigma climático que consiga resultados tangibles, resulta fundamental llevar a cabo acciones que se desarrollen fuera de la burbuja diplomática en la cual han operado las negociaciones climáticas. La suma de las voluntades individuales es la pieza clave en este rompecabezas climático.
La COP 16, que se llevó a cabo en Cancún en el último bimestre de 2010, representó un triunfo diplomático en tanto que legitimó el proceso mismo de negociación, que había sido severamente cuestionado el año previo en Copenhague. Cancún abundó en puntos nodales que permiten mantener la esperanza en el proceso: que el calentamiento de la tierra no debe superar los 2 ºC, y buscar la revisión de esta meta para reducirla a 1.5 ºC, así como lograr una reducción, hacia el 2020, de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un rango de 25% y 40% respecto a 1990. Aunado a lo anterior, entre dichos puntos nodales también destaca que los países desarrollados otorguen: a) Treinta mil millones de dólares entre 2010 y 2012 bajo el esquema de financiamiento rápido y mediante un Fondo Verde Climático que será administrado por el Banco Mundial y que rendirá cuentas a un consejo de 24 países; b) Cien mil millones de dólares anualmente hacia el 2020; y c) Recursos y apoyo tecnológico para elaborar planes y monitorear las pérdidas de bosques en el ámbito de los esquemas de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Evitadas (REDD+). Respecto al último punto, todos los países además se comprometen a “frenar, detener y revertir las pérdidas de la cubierta forestal y el carbono en los suelos”. También se crearon un Marco de Adaptación para ayudar a los países más vulnerables a adaptarse ante el cambio climático y un mecanismo para promover tanto la transferencia como el desarrollo de tecnologías climáticas. Pero estos son avances tímidos, sobre todo si los medimos a la luz del llamado urgente de la comunidad científica para reducir drásticamente las

de las negociaciones climáticas

emisiones de GEI a fin de evitar un aumento de la temperatura global superior a 2 ºC, por encima de los niveles preindustriales. Los fracasos sucesivos en las negociaciones globales de los últimos veinte años ponen en evidencia tanto el tamaño de la tarea pendiente que impida al planeta y a la humanidad dirigirse a un escenario catastrófico, como la necesidad de transitar hacia un nuevo paradigma climático. Hasta ahora la mayoría de los esfuerzos de la comunidad internacional, incluyendo los de la sociedad civil, se han dirigido fundamentalmente hacia la obtención de un acuerdo global vinculante que obligue a los países desarrollados a adoptar metas de reducción de gases de efecto invernadero. Es comprensible que la obtención de un acuerdo global y universal haya sido el objetivo focal de las negociaciones, pero los obstáculos estructurales para lograrlo, como lo han mostrado los muchos años de negociación, son monumentales. Dicho acuerdo es esencial por el contexto anárquico del sistema internacional y la naturaleza global del problema que enfrentamos, donde las ventajas del free-rider (el oportunista) son muy altas y las acciones unilaterales potencialmente muy costosas. Lo anterior explica que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC, 1992) tenga como objetivo lograr un acuerdo universal (ya 194 países la han ratificado) y hacerlo por consenso, es decir bajo la premisa de que aquel solamente se aprueba hasta que todos acepten todos los elementos a negociar (single undertaking). En el contexto anárquico mundial, sin embargo, es común que algún país o grupo de países usen esta premisa para bloquear avances sustantivos en las negociaciones. El ejemplo en Cancún fue Bolivia,

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Kumi Naidoo, director internacional de Greenpeace, durante un foro alterno de la COP 16. aunque en este caso prevaleció la interpretación de la presidenta de la conferencia de Cancún, quien presentó el “consenso” como el “derecho a ser escuchado” y no como “el derecho de veto” de un país, ignorando la voluntad de los otros 193 países. Las grandes desigualdades entre las fuentes de emisión han sido históricamente otro de los factores estructurales que más ha dificultado el surgimiento de un consenso universal para asumir compromisos de mitigación. Hasta ahora la interpretación del principio de “responsabilidades compartidas pero diferenciadas” ha introducido una rigidez en el régimen global climático que le impide ajustarse a la nueva realidad geopolítica mundial. Si bien la contribución histórica de los países desarrollados a la generación de GEI los obliga a adoptar dichos compromisos antes de que lo hagan los países en vías de desarrollo —argumento que condujo al establecimiento de la estructura de compromisos diferenciados del Protocolo de Kioto—, el surgimiento de economías emergentes —Brasil, India y China, que se están convirtiendo ya en la fuente más importante de dichas emisiones—, requiere mirar con otros ojos la tajante división entre el norte desarrollado y el sur subdesarrollado, que hasta fechas recientes ha prevalecido. De 1990 a 2006 los países no-Anexo 1 (países en desarrollo no obligados a reducir emisiones en el Protocolo de Kioto) han aumentado su participación en las emisiones de GEI globales de 33 a 48%, con proyecciones para alcanzar 58.5% para 2025. Asimismo, China rebasó desde 2007 a Estados Unidos como el emisor más importante de dióxido de carbono, complicando aún más la difícil situación política interna de este último país, a pesar de la postura del presidente Barack Obama y haciéndole prácticamente imposible la aceptación de compromisos vinculantes de mitigación. La decisión en Cancún de que los países en vías de desarrollo adopten planes nacionales de acciones orientadas a la mitigación (conocidos como Nationally Appropriate Mitigation Action, o NAMAs, por sus siglas en inglés) y que aquéllos que reciban recursos internacionales sean sometidos a mecanismos de verificación y monitoreo es un primer paso, muy tímido, pero en el sentido correcto. Más importante aún para lograr una transición hacia un nuevo paradigma climático, post-Cancún, que consiga resultados tangibles para salvar al planeta, es menester emprender acciones que tengan lugar fuera de la burbuja diplomática en la que las negociaciones climáticas han operado. El mayor reto es generar conciencia entre la opinión pública mundial sobre los efectos y riesgos del cambio climático, pues esto exige seguir una estrategia política en varios frentes y niveles que oriente los esfuerzos de actores clave en la sociedad civil y en el sector empresarial hacia acciones en el plano global —en el seno de distintos foros internacionales, como el G20, la Asociación Asia Pacífico para el Desarrollo Limpio y el Clima, el Foro de las Grandes Economías, etc.— pero, sobre todo, al interior de países cuyo apoyo a un acuerdo vinculante de mitigación es esencial. La suma de las voluntades individuales de los ciudadanos de la Tierra es la pieza clave en este complejo rompecabezas climático.

Isabel Studer es directora fundadora del Centro de Diálogo y Análisis sobre América del Norte.

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© Greenpeace / Prometeo Lucero


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Greenpeace 2010

Cecilia Navarro

2010 en imágenes
En muchos sentidos 2010 fue un año intenso. En México implicó mucho trabajo político tanto con gobiernos estatales como con diversas instancias del gobierno federal y con el congreso; mucha comunicación con la prensa, tanto nacional como de diversos estados, reuniones con gente de diversos sectores sociales: organizaciones civiles, sindicatos, adolescentes de centros de reclusión, comunidades campesinas, etcétera. Todo esto incluyó la elaboración de documentos, videos y otros materiales para nuestras campañas. Una parte de ese trabajo se tradujo en imágenes, algunas generadas por Greenpeace durante sus acciones y su trabajo de documentación, otras por medio del trabajo que hacemos con otros actores sociales, unas más las hicimos trabajando contigo y otras pertenecen a algunos de los fotoperiodistas mexicanos que durante el 2010 llevaron a cabo la documentación de los numerosos impactos que los fenómenos climáticos ocasionaron en todo el país. Aquí te compartimos algunas de esas imágenes, que dan cuenta del trabajo que hicimos y de lo que está sucediendo en el país en términos de medio ambiente. Esta selección representativa te dará una idea de lo que fue el agitado 2010.
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© Greenpeace / Teresa Osorio

Diciembre de 2009 / Fracaso de la COP 15: la Cumbre de Copenhague. Greenpeace da la bienvenida a la siguiente COP, la 16, mostrando una inundación en la Ciudad de México, uno de los desastres vinculados con los efectos del cambio climático. Copenhague fue un fracaso para el clima y un castigo para la sociedad civil que exigía acción a los políticos.


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© Greenpeace / Gustavo Graf

Enero de 2010 / Durante la COP 15 cuatro activistas de Greenpeace fueron encarcelados luego de que desplegaron una manta con el mensaje: “Los políticos hablan, los líderes actúan”, durante la cena de mandatarios que se llevó a cabo en la fase final de la inútil y desastrosa reunión. Los activistas permanecieron en prisión del 17 de diciembre al 6 de enero.

Febrero / Luego de dos días de lluvias, el 3 y 4 de febrero de 2010 el canal La Compañía y el río Los Remedios se fracturaron, las aguas negras anegaron dos mil viviendas y afectaron a más de doce mil habitantes del Estado de México. Tres kilómetros de la autopista México-Puebla se inundaron y alrededor de veinte vehículos quedaron bajo el agua.

Marzo / Como parte del trabajo orientado a que los legisladores aprobaran la prohibición de focos incandescentes, activistas de Greenpeace entregaron a las distintas fracciones partidistas información sobre la importancia de promover sistemas de iluminación más eficientes. Pero los diputados no pudieron ponerse de acuerdo para cambiar un foco.

© Greenpeace / Agustín Martínez

Abril / A propósito de la Semana Santa, Greenpeace México presentó una lista de especies marinas que se encuentran en peligro de extinción, como una llamada de atención para hacer conciencia sobre la sobreexplotación que enfrentan las pesquerías en los mares no sólo de México, sino de todo el mundo. 19

© Greenpeace

© Greenpeace / Diego Uriarte Quezada - Getty Image Latin


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© Greenpeace / Daniel Beltra

Mayo / El desastre en el Golfo de México, totalmente fuera de control, constituye lo que hasta este momento es el mayor derrame petrolero en el mar. Las costas de Luisiana, y posteriormente otros sitios de Estados Unidos, vieron llegar una incontenible marea negra que afectó aves, mangles, pesquerías y un sinnúmero de especies submarinas.

Junio / En pleno mundial de fútbol, Greenpeace exhibió la goliza que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) le puso a Felipe Calderón, pues mientras éste declaró que hay que combatir el cambio climático, en los hechos se demostró que aquélla promueve el uso del carbón, uno de los combustibles fósiles que más dióxido de carbono producen.

Julio / Este verano por primera vez Greenpeace desarrolló un curso de verano para niñas y niños, en el cual los asistentes aprendieron cómo armar una estufa solar y cómo hacer germinar semillas, produjeron carteles, le escribieron a las autoridades ambientales, y se llevaron varias tareas para aprender a cuidar el medio ambiente desde casa. 20

Agosto / ¿Bosques o guacamole? En este mes Greenpeace denunció que los bosques michoacanos están desapareciendo rápidamente debido a la expansión de las plantaciones de aguacate. En los once municipios de esa entidad, en los que se concentra 95% de la producción de ese fruto, se perdió, de 1990 a la fecha, casi 40% de los bosques de pino y encino.

© Greenpeace / Guadalupe Szymanski

© Greenpeace / Teresa Osorio

© Greenpeace / Prometeo Lucero


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Septiembre / Por segundo año, campesinos, indígenas y organizaciones celebramos el día nacional del maíz, y dimos el campanazo en demanda de soberanía alimentaria. Frente al derroche y frivolidad de las celebraciones oficiales del bicentenario, celebramos a la milpa: la mejor forma de cuidar nuestra rica biodiversidad es comiéndola y rechazando los transgénicos.

© Greenpeace / Diego Uriarte Quezada

Octubre / El de British Petroleum no fue el único desastre ambiental del año pasado, también ocurrieron un derrame petrolero en China y un desastre tóxico en Hungría derivado de un derrame de lodos con arsénico y mercurio. Nuestras oficinas tanto en China como en Europa del Este trabajaron en torno a estos casos.

© Greenpeace / Luis Sandoval

Noviembre / No sólo el clima está cambiando debido a la excesiva emisión de gases de efecto invernadero: también los océanos padecen las consecuencias de estas emisiones en forma de acidificación. En este mes y a bordo del Arctic Sunrise, Greenpeace, en colaboración con científicos mexicanos, documentó la acidificación de los arrecifes del Golfo de México.

Diciembre / Voluntarios, socios y ciudadanos en general participaron en numerosas actividades destinadas a presionar a los tomadores de decisiones reunidos en Cancún, para actuar con el fin de frenar el cambio climático. En la imagen, las personas simulan ser delegados y, literalmente, avanzan rumbo al hundimiento dada la torpeza de las negociaciones. 21

© Greenpeace / Prometeo Lucero

© Greenpeace / Jiang He


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Bosques y selvas

Héctor Magallón

Visión REDD+
¿0portunidad para nuestros bosques?
Alcanzar la cero deforestación a más tardar en el año 2020 es el compromiso del gobierno mexicano establecido en la Visión de México sobre REDD+. Hacia una Estrategia Nacional, que presentó durante la COP 16. El reto es pasar del documento a la acción y concretar los compromisos y metas en una política de Estado que trascienda este sexenio. Greenpeace seguirá trabajando para que esto suceda.

Durante la pasada cumbre del clima en Cancún, la COP 16, el gobierno mexicano dio a conocer la Visión de México sobre REDD+. Hacia una Estrategia Nacional. Durante la presentación, el presidente Felipe Calderón se comprometió a trabajar para alcanzar la cero deforestación a más tardar en el año 2020, apoyando el buen manejo forestal por parte de las comunidades y ejidos (BMFCE) que son dueños de 80% de los bosques de nuestro país. Este compromiso quedó asentado en el documento Visión REDD+, en el que se establece como meta principal alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI) ocasionadas por la deforestación para el año 2020. Para lograrlo, se define como principal estrategia el BMFCE. Por si esto fuera poco, también se establece el compromiso de mejorar los instrumentos de medición de la deforestación. Estos compromisos, establecidos de manera verbal por el presidente y ratificados en un documento de política pública, han sido temas en los que Greenpeace ha trabajado con demandas reiteradas en los últimos años. Todo parece indicar que el futuro de los bosques de México y de la gente que vive en ellos es muy prometedor pero, ¿es así realmente? Desde hace varios años se ha reconocido la importancia de los bosques en el contexto del cambio climático. Alrededor del 20% de las emisiones de GEI a nivel mundial, causantes de este fenómeno, provienen de la deforestación, que representa más de
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lo que emite todo el sector transporte. Asimismo, se ha considerado que detener la pérdida de los ecosistemas forestales es una de las formas más efectivas para revertir el aumento de la temperatura promedio del planeta. De esta manera, los gobiernos del mundo han venido trabajando, en el contexto de la Conferencia Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, en un esquema que permita Reducir las Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD) de los bosques a nivel mundial. Esto no sólo implica que los gobiernos de los países se pongan de acuerdo entre sí sino que, a nivel doméstico, se preparen para establecer líneas bases de deforestación y que tomen medidas para detenerla. Es con este propósito que México presentó su Visión REDD+. Sin embargo, los compromisos y metas establecidos en esta visión se tienen que concretar primero en una estrategia y, finalmente, en su ejecución. En este sentido, se presentan los siguientes retos:

Establecer una línea base de deforestación transparente y confiable Visión REDD+ reconoce la necesidad de “avanzar tanto en un consenso para la cuantificación y valoración cualitativa de estos procesos, como para mejorar los instrumentos de evaluación que aumenten la precisión de las evaluaciones”. Greenpeace ha denunciado en


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La deforestación consume nuestros bosques. Esta imagen de la península de Yucatán da cuenta de ello.
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© Greenpeace / Víctor Ruiz


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los últimos años que los datos de deforestación que ha dado a conocer el gobierno de México, que aseguran que únicamente perdemos 155 mil hectáreas de bosques cada año, no son exactos. Información generada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que se deforesta casi medio millón de hectáreas anuales. Reconocer la necesidad de contar con información más precisa sobre la situación de los ecosistemas forestales de nuestro país es un paso fundamental para poder diseñar políticas adecuadas para su conservación y uso sustentable. Sin embargo, la cifra oficial de pérdida de superficie forestal no ha cambiado e incluso se afirma que es más baja. Por tanto, enfatizamos la necesidad de que durante 2011 se tomen medidas concretas para establecer un mecanismo de monitoreo del estado de nuestros bosques, acorde con la realidad y características de los ecosistemas forestales de nuestro país. Dicho sistema debe contar con mecanismos de transparencia y participación de instituciones académicas y organismos de la sociedad civil para asegurar su confiabilidad. Esto no sólo permitirá conocer el estado de las zonas forestales de México sino que, además, hará posible una evaluación del impacto que tienen las políticas y programas encaminados a alcanzar la cero deforestación en 2020.

Impulsar el buen manejo forestal por parte de comunidades y ejidos Visión REDD+ establece que el BMFCE deberá ser la principal estrategia para detener las emisiones ocasionadas por la deforestación en México. Greenpeace considera, y hay múltiples estudios que así lo demuestran, que este tipo de manejo es la mejor estrategia para conservar los ecosistemas forestales a la vez que se generan beneficios directos para los millones de personas que dependen de ellos para su subsistencia.

El informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), “El valor de la inversión en la gestión forestal local”,1 recientemente presentado durante los eventos organizados para el Año Internacional de los Bosques, muestra que “el aporte directo de los bosques a la subsistencia de las comunidades más pobres del mundo, en alimentos, medicamentos, combustible, energía, fuentes de ingresos y empleo, se estima en 130 mil millones de dólares por año (suma superior a las reservas de oro de Francia y Suiza juntas), por lo que el manejo local de los bosques es una inversión pública y una opción de asistencia al desarrollo sumamente rentable”. Sin embargo, a pesar de que se reconoce que el BMFCE en nuestro país contribuye a conservar los bosques y genera bienestar social, Proárbol sólo destina 20% de sus recursos para apoyarlo, mientras que más de la mitad los invierte en falsas soluciones como la reforestación y plantaciones forestales comerciales. Peor aún, recientemente el director de la Comisión Nacional Forestal, Juan Manuel Torres Rojo, afirmó que el BMFCE no tiene sentido desde el punto de vista económico. Por este motivo, Greenpeace reitera la demanda de que, en concordancia con la Visión REDD+, se destinen suficientes recursos a impulsar el buen manejo forestal durante este año y los años por venir, de tal manera que los programas que lo promueven se conviertan en la prioridad del Proárbol y la política forestal de nuestro país. Greenpeace considera que el programa Visión de México sobre REDD+. Hacia una Estrategia Nacional es un gran paso en la dirección correcta. Sin embargo, el reto ahora es concretar los compromisos y metas establecidos en este documento, de tal manera que se convierta en una política de Estado que trascienda este sexenio y lleve a establecer programas que nos permitan llegar a la Cero Deforestación en el 2020. Greenpeace seguirá trabajando para asegurar que esto suceda.
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http://www.iucn.org/about/work/programmes/forest/?6853/valuelocally-controlledforestry

© Greenpeace / Víctor Ruiz

El avance de la frontera agrícola-ganadera es la principal causa de la deforestación de los bosques del país.
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© Greenpeace / Cortesía de la familia de Rocío Minerva

Rocío,
Greenpeace

gracias por ser

Rocío Minerva es una socia muy especial. Trabajaba en el metro de la Ciudad de México y fue activista de temas ambientales, particularmente de aquellos que Greenpeace trabaja en sus campañas. Murió a los 36 años, de cáncer de pecho. En vida no fue socia donadora, no obstante decidió dejar parte de su seguro de vida a Greenpeace. Este texto es un reconocimiento a ella, que ya no está con nosotros, pero que permanece.
En palabras de quienes le amaron, “Rocío siempre fue una persona consciente, comprometida con la verdad de la vida, que se condujo sin desviaciones de la realidad, de ahí que decidió aportar esta contribución a Greenpeace: ella consideraba que este planeta debe ser respetado por su belleza natural. Rocío era sensible a los escenarios de la naturaleza y defendió a los animales de una forma activa. Se mostró enemiga de generar basura y más aún de tirarla en la calle. Indignada por la manipulación de la realidad social, siempre estuvo ávida de saber más, culta en todos los sentidos y tal vez por todo ello, así lo creo, un alma blanca...” En Greenpeace queremos darte las gracias, Rocío. Tu compromiso con nuestra organización refuerza nuestro compromiso contigo, con la gente, con la vida. Como una forma de reconocimiento hacia ti, una pequeña placa de agradecimiento de nuestra organización te acompañará en tu lugar de descanso. Rocío Minerva: gracias.
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Socios en acción

Cecilia Navarro


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Océanos y costas

Alejandro Olivera

Arrecifes en riesgo por el CO2
El aumento de casi medio grado centígrado en la temperatura del Golfo de México, que se ha registrado en décadas recientes, está amenazando seriamente a los ecosistemas de arrecifes de la zona —nuestros bosques submarinos— que están viviendo cerca de su límite de tolerancia termal, así como al plancton, base de la vida en nuestros mares. El daño a estos ecosistemas puede repercutir negativamente en la vulnerabilidad de comunidades en riesgo.

Los océanos desempeñan un papel muy importante en la regulación del clima de la Tierra y en su ciclo biogeoquímico, ya que absorben el dióxido de carbono (CO2) de manera eficaz actuando como un sumidero de carbono. Sin embargo, el aumento de emisiones de este gas, causado por las actividades humanas, ha conducido a que los océanos absorban más carbono en su perjuicio y la química del agua del mar esté cambiando, volviéndose más ácida. Los sistemas arrecifales son termómetros que indican lo que está pasando con el clima en el planeta. Estos ecosistemas son los bosques de los océanos: absorben cerca del 20 por ciento del CO2, que es uno de los principales gases de efecto invernadero (GEI) que hay en la atmósfera. Tomando como referencia los niveles preindustriales, ya ha habido un cambio de 0.1 unidades en el pH de agua del mar, lo que representa un incremento en la acidez de 30 por ciento. Estos cambios pueden afectar de forma catastrófica a las comunidades marinas e impactar directamente a los arrecifes, moluscos, esponjas, plancton, entre otros organismos marinos. Las predicciones sobre esta acidificación de los océanos no son optimistas, ya que indican que para 2050 el pH marino puede ser tan bajo que la mayor parte de los arrecifes del planeta podrían dejar de ofrecer servicios ambientales como la protección a las costas, la generación de arena para las playas, y perder la alta biodiversidad que les permite proveer diversas funciones ecológicas. Ante esta situación, en noviembre pasado Greenpeace realizó una investigación submarina a bordo del Arctic Sunrise, en la que participaron investigadores mexicanos para conocer cuál ha sido el efecto de las
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altas temperaturas del océano en el metabolismo de los corales y que producen el fenómeno conocido como blanqueamiento. Esta pérdida de coloración de las colonias de arrecifes ocurre como resultado de la muerte de las microalgas que habitan en el interior de los tejidos coralinos y que mantienen una relación benéfica mutua en la que eliminan desechos nitrogenados del coral y le proporcionan nutrientes. Como parte de esta investigación, en el Banco de Campeche se está analizando el ADN (material genético) de las algas benéficas para los corales, con el objetivo de clasificar los tipos de microalga encontrados y así saber qué tan vulnerables son los arrecifes de Campeche ante el aumento en la temperatura del mar.

¿Por qué investigar corales del Golfo de México? Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus si glas en inglés), en la zona de arrecifes de Cayo Arcas se concentra cerca del 25% de las especies amenazadas; por ello la necesidad de protegerlos cuanto antes, para evitar que se colapsen y, junto con ellos, el resto de los océanos. El Banco de Campeche cuenta con una serie de arrecifes de coral distribuidos en islas y bancos situados frente a las costas de los estados de Campeche y Yucatán, de los cuales los más importantes son Cayo Arcas, Triángulos y Arrecife Alacranes. Desafortunadamente, con excepción del Parque Nacional Arrecife Alacranes, ninguno de ellos está protegido. El aumento de casi medio grado centígrado en la temperatura del Golfo de México, que se ha registrado en décadas recientes, está amenazando


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Expedición de Greenpeace en arrecifes de Campeche en agosto de 2010. seriamente a los ecosistemas de arrecifes de la zona, y en las próximas dos décadas se espera que en la parte noreste y sur del Golfo de México se presenten elevaciones térmicas de entre 0.7 °C y 1.0 °C. Estas cifras pueden parecer poco relevantes, pero hay que considerar que los corales ya están viviendo cerca de su límite de tolerancia termal, y ello hace que el calentamiento de las aguas los lleve a cruzar el umbral de blanqueamiento, equivalente a 1 °C por encima de la temperatura promedio del mes más cálido. Bajo esa óptica es posible sugerir que para el año 2050 el fenómeno de blanqueamiento podría presentarse de manera crónica en el Golfo de México impidiendo el desarrollo adecuado del ecosistema arrecifal. De acuerdo con la extrapolación de datos históricos, para el año 2050 los arrecifes del sur del Golfo de México estarán expuestos a valores de pH entre 8.41 y 8.42, es decir, entre 7 y 13 décimas menos que en la década de 1970. Con estos datos, se pronostica que dentro de sólo 20 años el pH en el Banco de Campeche será de 8.45 unidades, es decir más ácido (a excepción de una pequeña región, será ligeramente más ácido alrededor de Arrecife Alacranes). Los científicos esperan que para el 2050 la temperatura siga en aumento, y que para entonces las partes noreste y sur del Golfo de México sean en promedio de 1.5 °C a 1.8 °C más cálidas que en 2009, lo cual hará más vulnerable al Sistema Arrecifal Veracruzano. La zona norte del Banco de Campeche sufrirá relativamente menos afectaciones (elevación termal menor a 0.5 °C en 40 años desde el presente), aunque sitios como Cayo Arenas podrán ser ya al menos 1 °C más cálidos que en la actualidad. Si las emisiones de CO2 continúan los océanos se harán más ácidos, y esto traería graves consecuencias ya que se estarían afectando organismos como los corales, que son los bosques submarinos, y el plancton, que es la base de la vida en nuestros mares. Si no protegemos estos ecosistemas la pesca se puede ver afectada y la vulnerabilidad de la población puede aumentar. Por todo lo anterior, hacemos un llamado a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) para que retome el trabajo realizado ya por académicos hace más de diez años para proteger estos arrecifes de Campeche. Sin ellos habrá mayor concentración de CO2 y mayor calentamiento global. Su blanqueamiento y colapso obliga a refrendar el sentido de urgencia que hay para que los países lleguen a la brevedad a un verdadero acuerdo justo, ambicioso y obligatorio para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
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© Greenpeace / Luis Javier Sandoval


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Agricultura sustentable y transgénicos

Aleira Lara

Transgénicos:
canto de sirenas
Iniciamos el año con buenas noticias para nuestra agricultura y para la gran riqueza de maíces mexicanos: productores y legisladores de los estados de Tlaxcala y Michoacán decidieron no dejarse guiar por el canto de las sirenas que promueve el uso de transgénicos como seguros y benéficos para la producción agrícola del maíz.

Debido a la contaminación genética de variedades de maíces nativos y convencionales planteada por la siembra de maíz transgénico, los congresos de Tlaxcala y Michoacán lograron la aprobación de leyes locales para proteger el maíz que existe en sus territorios. Al mismo tiempo, en el estado de Sinaloa, reconocido por su gran producción de maíz blanco para alimentación humana, se niegan solicitudes de la transnacional Monsanto para extender la siembra experimental de maíz transgénico a siembras piloto con mayor cantidad de hectáreas.

En alguien debe caber la cordura Debido al desinterés del poder ejecutivo federal respecto a proteger la gran diversidad de maíces que existen en nuestro país de la contaminación del maíz transgénico, los congresos de los estados de Tlaxcala y Michoacán decidieron aprobar por mayoría de votos la Ley de fomento y protección al maíz como patrimonio originario, en diversificación constante y alimentario, para el estado de Tlaxcala, y la Ley de fomento y protección del maíz criollo como patrimonio alimentario del estado de Michoacán, cuya finalidad es proteger a las razas de este grano de los riesgos que representa introducir maíz transgénico en estos lugares. La nueva ley tlaxcalteca declara al maíz nativo como “patrimonio alimentario del estado” y tiene el objetivo de fomentar el desarrollo sustentable de los maíces nativos a partir del establecimiento de mecanismos de protección y continuidad de su proceso de diversificación biológica; aumentar su productividad
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y competitividad a cargo de los productores y comunidades que originariamente han cultivado maíz en el estado, y de esta manera protegerlo de la contaminación del maíz transgénico. Esta ley es producto de una lucha iniciada en 2007 por el grupo Vicente Guerrero, las comunidades, comisariados ejidales, autoridades comunitarias y municipales comprometidas de Tlaxcala, con el apoyo efectivo del Programa de Intercambio, Diálogo y Asesoría en Agricultura Sostenible y Seguridad Alimentaria en América Latina y el Caribe (PIDAASSA), y de otras muchas organizaciones sociales, campesinas, indígenas, civiles, investigadores, asesores y comunicadores en todo el país, así como organismos de cooperación como “Pan para el Mundo”. Michoacán, además de ser el cuarto productor de maíz a nivel nacional y tener en su territorio el 30 por ciento de la superficie sembrada con este grano en todo el país, cuenta con trece razas de las 59 que se localizan en México, y que se encuentran vulnerables a la siembra e importación de maíz transgénico por la contaminación genética que éste representa. Ante ello el congreso local ha decidido reconocer al estado como una de las regiones de origen del maíz criollo y a éste como patrimonio alimentario, así como promover mecanismos para que los productores originarios y custodios del maíz se vean beneficiados por los incentivos económicos que se generen del cultivo. Estos dos estados toman la delantera en la protección de este grano de gran importancia para los mexicanos, y evidencian la falta de voluntad política del ejecutivo federal para proteger e impulsar la producción del maíz mexicano y el férreo interés de


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El maíz: el elemento que une y da identidad a todos los mexicanos.

impulsar la tecnología del maíz transgénico, patentada por empresas transnacionales como Monsanto, Syngenta, Pioneer y Dow Agroscience.

Alerta: ¿Transgénicos en el maíz blanco para alimentación humana? Ante el riesgo de que la producción de maíz blanco del estado de Sinaloa se contamine con maíz transgénico, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (Sagarpa) le negó a Monsanto el permiso para realizar cultivos piloto con maíz transgénico en cien hectáreas. Con esta decisión, la preocupación por la imposible coexistencia de los cultivos tradicionales con transgénicos comienza a ser reconocida por los funcionarios públicos. Sin embargo, la empresa

Monsanto no quita el dedo del renglón y pretende acallar los argumentos científicos con el chantaje de sus inversiones millonarias, tratando de ponerle precio a la riqueza genética de nuestro maíz, a la biodiversidad, al medio ambiente y a la salud de los consumidores. Con setenta y hasta cien millones de dólares pretenden hacer cambiar de opinión a la Sagarpa, lo cual implica arriesgar la soberanía alimentaria de los mexicanos.
La producción ecológica es económica y socialmente rentable, además de aportar enormes beneficios para la salud. Es la única capaz de garantizar un desarrollo sostenible que vincule los saberes antiguos y las nuevas investigaciones puestas en manos de la sociedad. Los transgénicos impiden ese progreso hacia un mundo mejor. Félix Ballarín, agricultor ecológico.

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© Greenpeace / Diego Uriarte Quezada


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Cambio climático

Angélica Simón

en campaña

Un guerrero

El legendario barco insignia de Greenpeace, el Arctic Sunrise, estuvo en México durante cinco semanas para apoyar el trabajo de nuestra organización en la COP 16 de Cancún. Su presencia motivó varios miles de visitas, nuevos socios y un apoyo invaluable para la investigación de nuestros ecosistemas en esa zona.

Mucho más que 950 toneladas de estructura y maquinaria navegando, el Arctic Sunrise es emblema, espíritu, herramienta de lucha y denuncia para Greenpeace, y como tal estuvo presente en las aguas del Golfo de México. El Arctic Sunrise llegó a nuestro país el primer día de noviembre de 2010, como parte del trabajo de esta organización ambientalista rumbo a la decimosexta conferencia de las partes de la Organización de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 16). El objetivo que trajo a nuestro guerrero hasta aquí: recorrer las aguas de Veracruz, Campeche, Yucatán y Quintana Roo como parte de la expedición en defensa de los océanos, realizando una labor de investigación, y a la vez confrontando e inspirando en un contexto en el que es prioritaria la lucha contra el cambio climático. Durante cinco semanas el Arctic Sunrise se convirtió en instrumento de acercamiento y motivación para la gente que pudo recorrerlo y convivir con la tripulación a lo largo de los open boat (barco abierto al público) que se realizaron tanto en el puerto de Veracruz como en Cozumel. También fue un vehículo de denuncia y una plataforma de investigación ya que transportó a científicos hasta la zona de arrecifes de Campeche para evaluar los impactos del cambio climático en estos ecosistemas y la acidificación de los océanos. ¿Quiénes y cómo lo hicieron posible? En el barco viajaron 20 tripulantes: ingenieros, marinos, cocineros, médicos, periodistas... hombres y mujeres de once nacionalidades que trabajaron cuidando cada detalle: el rumbo del barco, la limpieza, la separación y reciclaje de los residuos, el perfecto funcionamiento de las máquinas, y que aportaron sus conocimientos, su tiempo, pero sobre todo su compromiso.
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En tierra colaboraron voluntarios, campañistas, activistas y staff, todos entregados a esta labor, con semanas de trabajo de siete días, jornadas de doce horas continuas, entrenando, difundiendo nuestros objetivos, contagiando nuestra filosofía.

Incongruencias de la política energética El 22 de noviembre llegó el gran momento para el que se habían preparado los tripulantes de la embarcación durante 21 días, desde su llegada a México: denunciar las incongruencias de la política energética del país, que en el discurso promueve las energías limpias y la lucha contra el cambio climático, mientras que en la realidad le continúa apostando a los combustibles fósiles. En una acción pacífica sin precedente en nuestro país, cuatro activistas de Greenpeace bajaron del Arctic Sunrise y a bordo de una lancha rápida llegaron hasta la plataforma de aguas profundas PetroRig III o Centenario, localizada a cien kilómetros de la costa de Veracruz en la Zona Económica Exclusiva de México, la cual escalaron para desplegar una enorme manta de 60 metros cuadrados con el mensaje: “Go beyond oil!”. Ir más allá del petróleo es el desafío que el gobierno mexicano y los gobiernos que se reunirían en la COP 16 tienen. Aún esta pendiente ese desafío. El Arctic Sunrise cumplió su misión: llevarnos a los sitios más recónditos para evidenciar las amenazas que enfrentan los mares. Estábamos ahí y el llamado estaba hecho: ir más allá del petróleo y apostarle a las energías limpias. Greenpeace puso en evidencia que el gobierno mexicano sigue impulsando la búsqueda de petróleo


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El barco Arctic Sunrise surcó las costas de Veracruz, Campeche, Yucatán y Quintana Roo en 2010.
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© Greenpeace / Prometeo Lucero


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a mayor profundidad, ignorando los riesgos que esto implica para el ecosistema marino y alimentando la dependencia respecto a este combustible fósil que incrementa el cambio climático, mientras asegura tener un compromiso para enfrentar este fenómeno que se ha convertido en la mayor amenaza para la vida. Este año seguiremos señalando inconsistencias y presionando al gobierno de Felipe Calderón para que exista congruencia entre su discurso y las políticas ambientales que implementa su gobierno.

seguir demandando un alto al cambio climático, a la vez que buscamos la protección de estos frágiles ecosistemas. Por eso Greenpeace México trabajará fuertemente a partir de este 2011 para que los arrecifes de Campeche sean catalogados como Área Natural Protegida. Contamos contigo para seguir en esta lucha.

Los open boat Desde su llegada a México, luego de haber cruzado mil trescientos kilómetros desde Nueva Orleáns, la visita del Arctic Sunrise fue todo un éxito. Los medios de comunicación lo esperaban, los espacios para hablar sobre la urgencia de salvar el clima no se hicieron esperar con al menos seis entrevistas y recorridos por el barco cada día. ¡Y lo logramos otra vez! La meta: un acercamiento contundente con la gente para sensibilizarla sobre los riesgos del cambio climático y el trabajo de Greenpeace. Y se logró: 3 500 personas visitaron el barco y aprendieron sobre los principios de la organización; 460 se convirtieron en nuevos socios y al menos 200 son potenciales voluntarios. En Cozumel, con un tiempo menor de estancia y condiciones de accesibilidad menos favorables los resultados fueron excelentes: 1 100 personas asistieron a los open boat y 162 se convirtieron en nuevos socios. En total, 4 600 personas visitaron el Arctic Sunrise, y tenemos 622 nuevos socios que, como todos los que ya son parte de esta organización, hacen posible nuestro trabajo. Gracias al Arctic Sunrise la fuerza de Greenpeace crece y se reproduce, y gracias a ti y a tu apoyo, nuestro guerrero legendario llegó a México.

La fase de investigación científica Pero mientras el día de la acción llegaba, otro de los objetivos primordiales del Arctic Sunrise fue documentar el deterioro ambiental en nuestras aguas, y también lo cumplió. Nuestro barco fue el vehículo para realizar una investigación sobre los arrecifes de coral en el Golfo de México, particularmente en la zona de Campeche y Yucatán. Durante dos semanas, Alejandro Olivera, coordinador de la campaña de océanos, y Héctor Reyes Bonilla, científico de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, realizaron inmersiones en la zona para buscar información acerca del estado de los corales. Lamentablemente se constató el daño que estos ecosistemas están sufriendo: los investigadores encontraron una colonia completa de corales blanqueados por el aumento de la temperatura del agua en la zona y cambios en el pH debido a los altos niveles de bióxido de carbono (CO2) emitidos a la atmósfera y que los corales (los bosques de nuestros mares) tienen que filtrar, por lo cual ven rebasada su capacidad natural. Y aunque este hallazgo en sí no es una buena noticia, nos brinda evidencias y argumentos para

© Greenpeace / Prometeo Lucero

El Arctic Sunrise en las costas de Veracruz.
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Activistas exigen detener la exploración petrolera.

© Greenpeace / Prometeo Lucero


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