background image
7
¿Por qué sociedad y gobierno estamos constru-
yendo desastres?
Hay eventos y fenómenos naturales, pero el de-
sastre necesita la naturaleza y la acción social, que
puede ser una pésima política de urbanismo, de
crecimiento de la mancha urbana, etcétera. Así se
construye el desastre. No necesitas la gran lluvia,
ni el cambio climático para que venga un deslave,
si ya deforestaste y la gente está a la orilla de las
cañadas, entonces lo construiste, y una pequeña
lluvia por encima de lo normal puede provocar
muertes. Un desastre como de película es un
desastre político derivado de una mala política.
En el nivel federal vemos muchas declaraciones,
pero no vemos que la política coincida con el
mensaje. ¿Cuál es su percepción de lo que el
gobierno hace y lo que debería hacer?
Al gobierno mexicano no le fue mal en la COP
16 porque se hicieron buenas negociaciones
desde Relaciones Exteriores. Pero no hemos
visto acciones concretas. Hay buenas declara-
ciones, muchos textos como la cuarta comuni-
cación de México ante la Convención Marco de
las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
(CMNUCC), que reporta los avances del país en
materia de cambio climático; el Programa Espe-
cial de Cambio Climático (PECC), la Estrategia
Nacional de Cambio Climático, etcétera, pero una
estrategia debe tener responsables, calendario de
actividades, productos esperados, etcétera, y un
monitoreo y evaluación.
Si ya se produjo en el 2007 una estrategia,
me tienen que decir qué resultados tuvo, en qué
tuvo éxito y en qué no; sigue siendo papel. A
partir de la estrategia se producen los programas
especiales, que también son papel, y bueno
vámonos sobre los programas especiales, ¿no?
Cuánto dinero costarán, qué productos resulta-
rán, etcétera. Yo no lo veo, no he visto más que
papeles, en buena medida papeles y discursos
que no señalan dónde está la gente que va a asu-
mir estas acciones y las va a poner en práctica.
Y no sólo se necesita dinero, se necesita el
factor humano. A mí me parece que el gobierno
mexicano tiene cierta aversión a involucrar a la
sociedad en las acciones ya prácticas de adapta-
ción. Pero no puede haber adaptación sin gente.
Todo puede ser teórico, el escenario, el
impacto posible, todo lo podemos hacer desde
las oficinas, pero disminuir la vulnerabilidad y
aumentar la adaptación es con la gente. Si ya
hay políticas agrarias de cero apoyos al campo,
si estamos perdiendo brutalmente campesinos
jóvenes, todos están migrando, entonces ese
conocimiento tradicional a quién se está transmi-
tiendo; probablemente a nadie, lo vamos a perder.
Esa es una pésima política, ahí está el germen
de la vulnerabilidad actual y futura. ¿Cómo se
van a adaptar? Si hablamos de vulnerabilidad
necesitamos saber de quiénes estamos hablando,
y automáticamente eso incide en el aspecto del
problema económico-social, que implica involucrar
a científicos sociales, críticos y creativos que digan
qué podemos hacer, quién es responsable, cuánto
dinero se requiere, cuántos recursos humanos se
requiere crear para llevar a cabo esas medidas.
¿Qué debe hacer el gobierno para pasar a los
hechos más allá de la retórica?
La sociedad tiene que fortalecer sus propios
mecanismos de organización para impulsar la
existencia de un gobierno diferente, porque la
gente del gobierno puede tener muy buena vo-
luntad, pero no hay quién haga un seguimiento y
cuestione: "¿Qué monitoreo hiciste? Tú prome-
tiste esto y no lo has hecho". Eso es lo primero,
cambiar; la sociedad tiene que organizarse para
modificar ciertas prácticas y procesos que se dan
en el gobierno mexicano, que a su vez tendría
que empezar a pensar en sus recursos financie-
ros, pero también humanos.
Hay que multiplicar los espacios para la
ciencia y la tecnología, porque si no hay estudios
rigurosos, detallados, pues nos quedamos en las
generalidades, que es donde estamos.
En Greenpeace consideramos que en la COP 16
se salvó el proceso diplomático, pero no el clima.
¿Qué podría hacer el gobierno mexicano en este
año que le resta de presidencia de la COP?
Yo creo que en este momento tanto el gobierno
como la sociedad tienen que estar muy atentos al
flujo de recursos que están llegando para adapta-
ción. Estamos hablando de millones de dólares.
Tenemos que hacer un seguimiento claro de
que ese dinero sí se destine a la acción y ésa
es responsabilidad del gobierno, y también de
Greenpeace, de nosotros y de todos.
El cambio climático es una ciencia militante,
no implica sólo que tengas la información más
reciente, o que hagas tu modelo riguroso o pro-
duzcas tus resultados, sino tener la certidumbre
de que quieres cambiar las cosas.
La doctora Cecilia Conde es científica
del Centro de Ciencias de la Atmósfera de
la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM).