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Estamos construyendo
En esta entrevista la doctora Cecilia Conde, científica del Centro
de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM e integrante del PICC,
puntualiza la importancia de llevar a cabo un recuento acerca
de los efectos que ha provocado el cambio climático en México
y de cómo la gente se está adaptando, a veces de forma empírica,
a este fenómeno. Subraya, también, que necesitamos nuevas
políticas para evitar la construcción de desastres que, en suma,
son desastres políticos.
Cecilia Navarro
desastres...
¿Qué deberíamos estar haciendo para aprender
a vivir con cambio climático?
Considero que es importante hacer un recuento
de los cambios que ha provocado el clima, un
análisis de lo que llamamos adaptaciones espon-
táneas. La gente pudo haber cambiado cultivos,
pudo emigrar, y así como las personas, también
las especies animales y vegetales; deberíamos
hacer un recuento de todo ello.
En México tenemos una carencia terrible
de información sobre nuestra biodiversidad y
sobre qué le está pasando. Necesitamos saber
si la gente está haciendo algo, si está sufriendo
debido a los efectos del cambio climático y qué
acciones se han llevado a cabo o no.
Otra cuestión prioritaria es determinar qué ac-
ciones, como parte de las políticas ambientales,
agrícolas y de manejo de agua están acelerando
la vulnerabilidad de diversos grupos sociales, así
como los impactos del cambio climático; porque
a veces se piensa: hagamos adaptación para
el 2050, y quizá lo que estamos provocando es
la reducción de las capacidades de adaptación
actualmente.
¿Nos puede dar un ejemplo de eso?
Mi trabajo se enfoca sobre todo en el sector agrí-
cola, donde hacemos entrevistas con productores
de maíz y café. En el caso del maíz la gran preocu-
pación es que están cambiando los inicios del
ciclo de lluvias, es decir, quien planta de temporal
necesita saber cuándo empieza la temporada de
lluvias, cuánto va a llover y cuándo va a terminar
el ciclo, y en buena parte del país, sobre todo en
Tlaxcala y Veracruz, se está retrasando el inicio de
las lluvias, y esto tiene consecuencias respecto
a las políticas de apoyos.
Este es un ejemplo práctico importante: ya
cambiaron los patrones de lluvia, y sin embargo
las políticas continúan dependiendo de la visión
de un clima que ya es distinto. Estas cuestiones
se tienen que sistematizar para decidir si vamos
a cambiar las prácticas de agricultura, si tenemos
que retrasar las siembras, el reparto de apoyos,
las declaratorias de sequía, etcétera.
¿Qué están haciendo los gobiernos tanto federal
como los estatales en este sentido?
En todo el país se quieren hacer planes esta-
tales; en el Centro de Ciencias de la Atmósfera
estamos viendo el caso de Michoacán. Durante
la COP, en las sesiones paralelas, estuve en
una reunión en la que había gente de Europa,
Canadá y México, y en la cual estaban casi
todos los secretarios de medio ambiente de los
estados. Todos están enfocados en elaborar su
plan de acción climática, lo cual es muy positivo.
Y participan los especialistas de los estados y
las regiones, ya que hay mucha gente que por
muchos años ha estudiado el clima, la biodiver-
sidad, la agricultura, y hay que aprovechar esos
recursos humanos.
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