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Un guerrero
El legendario barco insignia de Greenpeace, el Arctic Sunrise,
estuvo en México durante cinco semanas para apoyar el trabajo de
nuestra organización en la COP 16 de Cancún. Su presencia motivó
varios miles de visitas, nuevos socios y un apoyo invaluable para la
investigación de nuestros ecosistemas en esa zona.
Angélica Simón
en campaña
Mucho más que 950 toneladas de estructura y
maquinaria navegando, el Arctic Sunrise es emble-
ma, espíritu, herramienta de lucha y denuncia para
Greenpeace, y como tal estuvo presente en las
aguas del Golfo de México.
El Arctic Sunrise llegó a nuestro país el primer día
de noviembre de 2010, como parte del trabajo de esta
organización ambientalista rumbo a la decimosexta
conferencia de las partes de la Organización de las
Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 16).
El objetivo que trajo a nuestro guerrero hasta
aquí: recorrer las aguas de Veracruz, Campeche,
Yucatán y Quintana Roo como parte de la expedición
en defensa de los océanos, realizando una labor de
investigación, y a la vez confrontando e inspirando en
un contexto en el que es prioritaria la lucha contra el
cambio climático.
Durante cinco semanas el Arctic Sunrise se convir-
tió en instrumento de acercamiento y motivación para
la gente que pudo recorrerlo y convivir con la tripulación
a lo largo de los open boat (barco abierto al público)
que se realizaron tanto en el puerto de Veracruz como
en Cozumel. También fue un vehículo de denuncia y
una plataforma de investigación ya que transportó a
científicos hasta la zona de arrecifes de Campeche
para evaluar los impactos del cambio climático en
estos ecosistemas y la acidificación de los océanos.
¿Quiénes y cómo lo hicieron posible? En el barco
viajaron 20 tripulantes: ingenieros, marinos, cocine-
ros, médicos, periodistas... hombres y mujeres de
once nacionalidades que trabajaron cuidando cada
detalle: el rumbo del barco, la limpieza, la separación
y reciclaje de los residuos, el perfecto funcionamiento
de las máquinas, y que aportaron sus conocimientos,
su tiempo, pero sobre todo su compromiso.
En tierra colaboraron voluntarios, campañistas,
activistas y staff, todos entregados a esta labor, con
semanas de trabajo de siete días, jornadas de doce
horas continuas, entrenando, difundiendo nuestros
objetivos, contagiando nuestra filosofía.
Incongruencias de la política energética
El 22 de noviembre llegó el gran momento para el
que se habían preparado los tripulantes de la embar-
cación durante 21 días, desde su llegada a México:
denunciar las incongruencias de la política energética
del país, que en el discurso promueve las energías
limpias y la lucha contra el cambio climático, mientras
que en la realidad le continúa apostando a los com-
bustibles fósiles.
En una acción pacífica sin precedente en nuestro
país, cuatro activistas de Greenpeace bajaron del
Arctic Sunrise y a bordo de una lancha rápida llegaron
hasta la plataforma de aguas profundas PetroRig III o
Centenario, localizada a cien kilómetros de la costa de
Veracruz en la Zona Económica Exclusiva de México,
la cual escalaron para desplegar una enorme manta
de 60 metros cuadrados con el mensaje: "Go beyond
oil!". Ir más allá del petróleo es el desafío que el go-
bierno mexicano y los gobiernos que se reunirían en la
COP 16 tienen. Aún esta pendiente ese desafío.
El Arctic Sunrise cumplió su misión: llevarnos a los
sitios más recónditos para evidenciar las amenazas
que enfrentan los mares. Estábamos ahí y el llamado
estaba hecho: ir más allá del petróleo y apostarle a las
energías limpias.
Greenpeace puso en evidencia que el gobierno
mexicano sigue impulsando la búsqueda de petróleo
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