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Transgénicos:
Iniciamos el año con buenas noticias para nuestra agricultura
y para la gran riqueza de maíces mexicanos: productores y
legisladores de los estados de Tlaxcala y Michoacán decidieron
no dejarse guiar por el canto de las sirenas que promueve el uso
de transgénicos como seguros y benéficos para la producción
agrícola del maíz.
Aleira Lara
canto
de
sirenas
Debido a la contaminación genética de variedades
de maíces nativos y convencionales planteada por
la siembra de maíz transgénico, los congresos de
Tlaxcala y Michoacán lograron la aprobación de
leyes locales para proteger el maíz que existe en sus
territorios. Al mismo tiempo, en el estado de Sinaloa,
reconocido por su gran producción de maíz blanco
para alimentación humana, se niegan solicitudes de
la transnacional Monsanto para extender la siembra
experimental de maíz transgénico a siembras piloto
con mayor cantidad de hectáreas.
En alguien debe caber la cordura
Debido al desinterés del poder ejecutivo federal
respecto a proteger la gran diversidad de maíces que
existen en nuestro país de la contaminación del maíz
transgénico, los congresos de los estados de Tlaxcala
y Michoacán decidieron aprobar por mayoría de votos
la Ley de fomento y protección al maíz como patrimo-
nio originario, en diversificación constante y alimenta-
rio, para el estado de Tlaxcala, y la Ley de fomento y
protección del maíz criollo como patrimonio alimentario
del estado de Michoacán, cuya finalidad es proteger a
las razas de este grano de los riesgos que representa
introducir maíz transgénico en estos lugares.
La nueva ley tlaxcalteca declara al maíz nativo
como "patrimonio alimentario del estado" y tiene el
objetivo de fomentar el desarrollo sustentable de los
maíces nativos a partir del establecimiento de meca-
nismos de protección y continuidad de su proceso de
diversificación biológica; aumentar su productividad
y competitividad a cargo de los productores y comu-
nidades que originariamente han cultivado maíz en el
estado, y de esta manera protegerlo de la contamina-
ción del maíz transgénico.
Esta ley es producto de una lucha iniciada en
2007 por el grupo Vicente Guerrero, las comunida-
des, comisariados ejidales, autoridades comunitarias
y municipales comprometidas de Tlaxcala, con el
apoyo efectivo del Programa de Intercambio, Diálogo
y Asesoría en Agricultura Sostenible y Seguridad
Alimentaria en América Latina y el Caribe (PIDAASSA),
y de otras muchas organizaciones sociales, campe-
sinas, indígenas, civiles, investigadores, asesores y
comunicadores en todo el país, así como organismos
de cooperación como "Pan para el Mundo".
Michoacán, además de ser el cuarto productor de
maíz a nivel nacional y tener en su territorio el 30 por
ciento de la superficie sembrada con este grano en
todo el país, cuenta con trece razas de las 59 que se
localizan en México, y que se encuentran vulnerables
a la siembra e importación de maíz transgénico por
la contaminación genética que éste representa. Ante
ello el congreso local ha decidido reconocer al estado
como una de las regiones de origen del maíz criollo y
a éste como patrimonio alimentario, así como promo-
ver mecanismos para que los productores originarios
y custodios del maíz se vean beneficiados por los
incentivos económicos que se generen del cultivo.
Estos dos estados toman la delantera en la
protección de este grano de gran importancia para los
mexicanos, y evidencian la falta de voluntad políti-
ca del ejecutivo federal para proteger e impulsar la
producción del maíz mexicano y el férreo interés de
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