ha dado a conocer el gobierno de México, que ase- guran que únicamente perdemos 155 mil hectáreas de bosques cada año, no son exactos. Información generada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que se deforesta casi medio millón de hectáreas anuales. mas forestales de nuestro país es un paso fundamen- tal para poder diseñar políticas adecuadas para su conservación y uso sustentable. Sin embargo, la cifra oficial de pérdida de superficie forestal no ha cambia- do e incluso se afirma que es más baja. establecer un mecanismo de monitoreo del estado de nuestros bosques, acorde con la realidad y caracte- rísticas de los ecosistemas forestales de nuestro país. Dicho sistema debe contar con mecanismos de trans- parencia y participación de instituciones académicas y organismos de la sociedad civil para asegurar su confiabilidad. Esto no sólo permitirá conocer el estado de las zonas forestales de México sino que, además, hará posible una evaluación del impacto que tienen las políticas y programas encaminados a alcanzar la cero deforestación en 2020. de comunidades y ejidos principal estrategia para detener las emisiones oca- sionadas por la deforestación en México. Greenpeace considera, y hay múltiples estudios que así lo demues- tran, que este tipo de manejo es la mejor estrategia para conservar los ecosistemas forestales a la vez que se generan beneficios directos para los millones de personas que dependen de ellos para su subsistencia. inversión en la gestión forestal local", Año Internacional de los Bosques, muestra que "el aporte directo de los bosques a la subsistencia de las comunidades más pobres del mundo, en alimentos, medicamentos, combustible, energía, fuentes de ingresos y empleo, se estima en 130 mil millones de dólares por año (suma superior a las reservas de oro de Francia y Suiza juntas), por lo que el manejo local de los bosques es una inversión pública y una opción de asistencia al desarrollo sumamente rentable". bosques y genera bienestar social, Proárbol sólo des- tina 20% de sus recursos para apoyarlo, mientras que más de la mitad los invierte en falsas soluciones como la reforestación y plantaciones forestales comerciales. Peor aún, recientemente el director de la Comisión Nacional Forestal, Juan Manuel Torres Rojo, afirmó que el BMFCE no tiene sentido desde el punto de vista económico. Por este motivo, Greenpeace reitera la demanda de que, en concordancia con la Visión REDD+, se destinen suficientes recursos a impulsar el buen manejo forestal durante este año y los años por venir, de tal manera que los programas que lo promueven se conviertan en la prioridad del Proárbol y la política forestal de nuestro país. es un gran paso en la dirección correcta. Sin em- bargo, el reto ahora es concretar los compromisos y metas establecidos en este documento, de tal manera que se convierta en una política de Estado que tras- cienda este sexenio y lleve a establecer programas que nos permitan llegar a la Cero Deforestación en el 2020. Greenpeace seguirá trabajando para asegurar que esto suceda. |