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los últimos años que los datos de deforestación que
ha dado a conocer el gobierno de México, que ase-
guran que únicamente perdemos 155 mil hectáreas
de bosques cada año, no son exactos. Información
generada por la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM) y el Instituto Nacional de Estadística
y Geografía (INEGI) muestran que se deforesta casi
medio millón de hectáreas anuales.
Reconocer la necesidad de contar con informa-
ción más precisa sobre la situación de los ecosiste-
mas forestales de nuestro país es un paso fundamen-
tal para poder diseñar políticas adecuadas para su
conservación y uso sustentable. Sin embargo, la cifra
oficial de pérdida de superficie forestal no ha cambia-
do e incluso se afirma que es más baja.
Por tanto, enfatizamos la necesidad de que
durante 2011 se tomen medidas concretas para
establecer un mecanismo de monitoreo del estado de
nuestros bosques, acorde con la realidad y caracte-
rísticas de los ecosistemas forestales de nuestro país.
Dicho sistema debe contar con mecanismos de trans-
parencia y participación de instituciones académicas
y organismos de la sociedad civil para asegurar su
confiabilidad. Esto no sólo permitirá conocer el estado
de las zonas forestales de México sino que, además,
hará posible una evaluación del impacto que tienen
las políticas y programas encaminados a alcanzar la
cero deforestación en 2020.
Impulsar el buen manejo forestal por parte
de comunidades y ejidos
Visión REDD+ establece que el BMFCE deberá ser la
principal estrategia para detener las emisiones oca-
sionadas por la deforestación en México. Greenpeace
considera, y hay múltiples estudios que así lo demues-
tran, que este tipo de manejo es la mejor estrategia
para conservar los ecosistemas forestales a la vez que
se generan beneficios directos para los millones de
personas que dependen de ellos para su subsistencia.
El informe de la Unión Internacional para la
Conservación de la Naturaleza (UICN), "El valor de la
inversión en la gestión forestal local",
1
recientemente
presentado durante los eventos organizados para el
Año Internacional de los Bosques, muestra que "el
aporte directo de los bosques a la subsistencia de las
comunidades más pobres del mundo, en alimentos,
medicamentos, combustible, energía, fuentes de
ingresos y empleo, se estima en 130 mil millones de
dólares por año (suma superior a las reservas de oro
de Francia y Suiza juntas), por lo que el manejo local de
los bosques es una inversión pública y una opción de
asistencia al desarrollo sumamente rentable".
Sin embargo, a pesar de que se reconoce que
el BMFCE en nuestro país contribuye a conservar los
bosques y genera bienestar social, Proárbol sólo des-
tina 20% de sus recursos para apoyarlo, mientras que
más de la mitad los invierte en falsas soluciones como
la reforestación y plantaciones forestales comerciales.
Peor aún, recientemente el director de la Comisión
Nacional Forestal, Juan Manuel Torres Rojo, afirmó
que el BMFCE no tiene sentido desde el punto de
vista económico. Por este motivo, Greenpeace reitera
la demanda de que, en concordancia con la Visión
REDD+, se destinen suficientes recursos a impulsar
el buen manejo forestal durante este año y los años
por venir, de tal manera que los programas que lo
promueven se conviertan en la prioridad del Proárbol
y la política forestal de nuestro país.
Greenpeace considera que el programa Visión de
México sobre REDD+. Hacia una Estrategia Nacional
es un gran paso en la dirección correcta. Sin em-
bargo, el reto ahora es concretar los compromisos y
metas establecidos en este documento, de tal manera
que se convierta en una política de Estado que tras-
cienda este sexenio y lleve a establecer programas
que nos permitan llegar a la Cero Deforestación en el
2020. Greenpeace seguirá trabajando para asegurar
que esto suceda.
http://www.iucn.org/about/work/programmes/forest/?6853/valuelocally-controlledforestry
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El avance de la frontera agrícola-ganadera es la principal causa de la deforestación de los bosques del país.
© Greenpeace /
Víctor Ruiz