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· Se admite que los actuales compromisos de reduc-
ción de emisiones para evitar los peores impactos
del cambio climático son insuficientes, así como
la necesidad de revisarlos de acuerdo con el límite
anterior.
· Se crea un fondo de financiamiento para el clima
que establece la transferencia a corto plazo de
veintiocho mil millones de dólares anuales, y de cien
mil millones a partir del 2020, de los países ricos
a los pobres, para que éstos puedan enfrentar los
desafíos del cambio climático. Sin embargo, no
hubo decisión sobre los detalles cruciales para que
el fondo salga del papel. No se sabe, por ejemplo,
cómo y cuándo serán distribuidos los recursos.
· Se establece un sistema para reducir las emisiones
procedentes de la deforestación (REDD). La defo-
restación y los incendios forestales son respon-
sables de hasta el 20% de las emisiones totales
de gases de efecto invernadero.
Cancún ha demostrado que el sistema multilateral de
Naciones Unidas, a pesar de su complejidad, es el
único capaz de alcanzar logros en la lucha interna-
cional contra el cambio climático. Cancún sentó las
bases para seguir adelante y ahora sigue llenar de
contenido muchos acuerdos alcanzados a fines del
año pasado. Esa tarea debe realizarse en los próxi-
mos diez meses. No será fácil, pero los países dieron
una señal de esperanza. Para nosotros es un compro-
miso. Y a él debemos asirnos para seguir empujando
a nuestros gobiernos para resolver el problema del
cambio climático de manera urgente.
Destacado trabajo de los voluntarios
Exentos de arrogancia, podemos afirmar que las
imágenes de la COP 16 las generó Greenpeace.
El globo aerostático sobre el "Castillo" de Chichén
Itzá, los monumentos icónicos de varios países
sumergidos en el mar, o el lanzamiento de un
salvavidas gigante al mar buscando rescatar el
proceso de negociaciones el último día de la
conferencia, son ejemplo de lo anterior. Tanto la
prensa nacional como la internacional hicieron eco
de estas acciones pacíficas que buscaron llamar
la atención de los delegados y de la sociedad en
general sobre la necesidad de avanzar rápidamen-
te para encontrar una solución al cambio climático.
Detrás de esas imágenes están los actores
clave del trabajo diario de la oficina y que merecen
el más amplio reconocimiento de nuestra organiza-
ción: las y los voluntarios de Greenpeace México.
Fueron ellos quienes con su trabajo desinteresado
y compromiso hicieron posibles estas actividades,
que en muchos casos llegaron a las portadas
de periódicos como El Universal, Milenio o The
Washington Post. Sin embargo, Cancún fue sólo
una parte de todo el trabajo realizado. Las y los
voluntarios estuvieron al frente del recorrido del Gira
Sol --el camión solar que difundió las ventajas de
apostarle a la energía solar-- en su recorrido por
medio país; organizando las marchas y actividades
públicas realizadas en el Distrito Federal en diciem-
bre; o apoyando la visita del barco Arctic Sunrise a
Veracruz y Cozumel.
Valga este espacio para dejar constancia del
enorme esfuerzo y apoyo del grupo de voluntarios
y de su coordinador, nuestro amigo Chikara. Gra-
cias a todos ellos y ellas por su compromiso, buen
humor y sobre todo por su buen trabajo.
El Protocolo de Kioto es el único acuerdo internacional que existe hasta la fecha,
y obliga a los países desarrollados a reducir sus emisiones de gases de efecto
invernadero, principalmente el dióxido de carbono (CO
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). Este protocolo tiene una fase
de aplicación que comenzó en 2008 y que acaba en 2012. No obstante, después de
esa fecha no existe otro instrumento legal que le dé continuidad, lo cual hace muy
incierto el panorama futuro en torno a la reducción de emisiones necesaria para evitar
un cambio climático fuera de control.
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Estas imágenes dieron la vuelta al mundo.
Entusiasta participación de voluntarios de Greenpeace.
© Greenpeace / Prometeo Lucero
© Greenpeace / Prometeo Lucero