madrugada del sábado 11 se vivieron momentos de estrés en las instalaciones del hotel Moon Palace, donde se realizó la decimosexta conferencia de cambio climático de las Naciones Unidas (COP 16). Tensión, frenesí, aplausos y cansancio después de dos semanas de negociación que, en los hechos, implicaban todo un año de idas y venidas, posiciones encontradas, callejones sin salida y pocas intenciones de reparar en la solución al cambio climático que desde hace años está sobre la mesa. Los más de 190 países que asistieron a la COP 16 dieron algunos pasos importantes para avanzar en la negociación de un acuerdo global que reduzca de forma drástica las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, pero no fueron suficientes. garía como un barco sin rumbo ni capitán. Japón y Rusia, entre otros países, defendían la propuesta de "irse cada uno por la libre", al margen del Protocolo de Kioto, y tensó las discusiones; el riesgo de acabar en un nuevo fracaso se sintió a flor de piel, no sólo por el posible desenlace de la conferencia, sino porque esta postura significaba en los hechos "matar" al Protocolo de Kioto y al proceso de negociaciones dentro de las Naciones Unidas, y con ello cancelar cualquier posibilidad de contar en el futuro inmediato con un instrumento similar para reducir emisiones de forma significativa. generalizado de las organizaciones civiles observa- doras del proceso de negociaciones --entre ellas Greenpeace-- y la mayoría de los países en desarrollo cuando por fin la comunidad internacional reconoció la necesidad de seguir negociando un acuerdo co- mún --el último día de la conferencia--, la esperanza de avanzar positivamente en la negociación volvió a tomar forma. Cancún". Las delegaciones se felicitaron entonces unas a otras por haber dejado de lado la larga resaca causada por el fracaso de la conferencia anterior, la tristemente recordada COP 15 de Copenhague (Dina- marca), que se llevó a cabo en 2009. de mantener el proceso de negociación de un acuerdo global que detenga al cambio climático dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Sin duda es un paso importante. Pero insuficiente. "La COP 16 salvó el proceso (de negociación) pero no salvó al clima", resumió Wendel Trio, jefe de la delegación de Greenpeace en Cancún. Lo más urgente --cómo y cuál será la naturaleza del acuerdo que deberá darle continuidad al Protocolo de Kioto después del 2012-- aún sigue pendiente. En el "Acuerdo de Cancún" se establece lo siguiente: de la temperatura global por debajo de los 2 ºC. · Se determina, por primera vez en un texto de Na- ciones Unidas, un objetivo de reducción de emisio- nes conjunto para los países industrializados de entre el 25 y el 40% para 2020 (tomando como base los niveles de 1990). a ylor |