noviembre y diciembre del año pasado terminó con un sabor agridulce. Por una parte dio cuenta de que el proceso de negociación sigue vivo y que debe mantenerse dentro del sistema de Naciones Unidas, pero por otro lado la pobreza de los contenidos alcanzados opaca lo anterior. En Cancún se sentaron las bases para negociar durante 2011 un acuerdo climático internacional que debe cerrarse a fines de este año en Durban, Sudáfrica. Cancún inyectó aire fresco en las negociaciones, pero no salvó al planeta del cambio climático. a ylor a m i o c co |